La ciencia y nuestras vidas

María Julia Pou

Mucho ayuda a la reflexión cuando nos alejamos de nuestro país y podemos pensarlo proyectándolo hacia el futuro y cotejando nuestras fortalezas y debilidades con las del país que se visita. Es esta experiencia que vivimos en una reciente visita a los Estados Unidos la que hoy queremos compartir con los lectores.

En primer lugar debemos comentar la discusión que acapara la atención y la preocupación de la gente y por lo tanto de los medios de comunicación: el derrame de petróleo en el Golfo de México. Más allá de las posturas forzadas por circunstancias políticas debido a la demora en la reacción -tendrán lugar este año las elecciones de mitad de período- la polémica se instaló acerca de cuál era la mejor solución desde el punto de vista científico-tecnológico para detener el flujo de petróleo y a la vez ir limpiando las aguas.

Desde Holanda hasta los propios científicos americanos presentaron posibles alternativas para evitar que siguiera el desastre. Por cierto que el criterio para definir el tema deberá ser el que la ciencia indique. Además, quienes estén actuando en el tema deberán también plantear exigencias futuras para custodiar las aguas de otro episodio como este.

Segundo comentario: la seguridad ciudadana depende cada vez más de las nuevas tecnologías que van desde el inventario de ADN hasta los sofisticados tipos de investigación criminal y todo aquello que nos muestra la televisión en los episodios policiales es lo que realmente facilita la tarea de la policía en su tarea de mantener el orden y la seguridad. También los implementos inteligentes para uso personal en cuanto a su seguridad constituyen un capítulo aparte que desborda nuestra imaginación. Tanto como las últimas generaciones de aparatos para el entretenimiento y la diversión, cuya oferta requiere de bastante formación e información en el momento de elegir.

En tercer lugar, pero no por ello menos importante, asombran cada día los avances que la ciencia nos brinda en el área de la salud. No sólo los dispositivos que facilitan imágenes perfectas del cuerpo humano en todas sus dimensiones sino también en el mundo de la química donde los nuevos fármacos nos van abriendo camino a la esperanza frente a enfermedades hasta ahora indomables.

Cuando se ve el resultado final muchas veces se olvida la inversión que allí hubo para que fructificara la idea originaria.

Por esto es que en tiempos en que se acerca la etapa del Presupuesto Nacional es bueno recordar que los mayores y mejores cambios en la calidad de vida de todos se ha producido por el avance de la ciencia, por las nuevas tecnologías y la innovación.

Todo es necesario: las ciencias básicas y las aplicadas pues en ese maravilloso mundo de la inteligencia las posibilidades son casi infinitas.

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