PILAR BESADA
Desde 2007 pasaron 5.000 personas por el programa de alfabetización para adultos del Mides, pero aún hay 30.000 uruguayos que nunca pisaron una escuela. Para el ministerio, la dificultad mayor es acercar a los analfabetos al programa.
"Le tenía miedo a la maestra", recuerda Norma Etchepare, cuando comenzó el curso de alfabetización en 2007. "La maestra me decía, ¿sabés cuál es el uno? Y yo la quedaba mirando, porque realmente no sabía lo que era el uno. En las primeras clases me costó horrible", comentó Norma, que hoy tiene 42 años y está por terminar la escuela. En un futuro, le gustaría ser soldadora.
Actualmente están abiertos 46 grupos de alfabetización básica en todo el país, con un promedio de 10 alumnos cada uno. "Pero necesitamos que haya muchos más", indicó Ulma Carneiro, del Programa de Alfabetización del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), "porque hay entre 150.000 y 160.000 personas que no han terminado el tercer año de escuela, y unos 30.000 que nunca concurrieron a un centro de estudio". Según datos de 2009, el 6,7% de la población mayor de 15 años no sabe leer y escribir. El índice de analfabetismo más alto se encuentra en Rivera. Montevideo y Canelones también tienen cifras mayores a la media nacional.
En promedio, el 82% de los alumnos aprueba el curso de alfabetización, y la retención es mayor al 90%. "Una vez que entran no se van. Lo complicado es que lleguen", indicó Carneiro. "Las personas están. Lo que hay que hacer es saber dónde, y ofrecerles el programa como una forma de salida".
Los que acuden al programa "En el país de Varela Yo Sí Puedo", tienen mayormente entre 30 y 50 años. Los motivos del analfabetismo son variados. "Desde temas de género, de pobreza, por causa de la distancia, por estructuras familiares, como que el hermano iba pero la hermana no, o a la inversa", señaló la jerarca.
"Mucha gente dice `sí, toda mi vida pasé sin leer y escribir, y viví bien y crié a mis hijos; ¿para qué quiero aprender a esta altura de mi vida`"?, afirmó Carneiro.
El programa dura cuatro meses, con cuatro encuentros semanales de una hora y media cada uno. Las clases son impartidas por un maestro de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), quien le paga el sueldo. Los demás gastos de infraestructura y logística corren por cuenta del Mides.
"En cuatro meses la persona está capacitada para escribir un texto breve y coherente y firmar", afirmó Carneiro.
Vivir sin letras. Norma se crió en una isla del río Uruguay hasta los 15 años. "Mi padre tenía plantación de madera, y la vendía a un aserradero de Nuevo Berlín", recordó. Luego la familia Etchepare, de siete hermanos, se trasladó a una estancia sobre la Ruta 24. "Mi madre, no sé por qué, nunca me quiso mandar a la escuela rural. Me dediqué a hacer trabajo de campo", comentó. "Ella no sabía leer y escribir, pero sabía un montón de cosas, hacía cuentas y la plata la manejaba toda", comentó Norma.
Años más tarde, Norma se trasladó a Montevideo para trabajar. "Fue horrible. No sabía andar en los ómnibus, no conocía los precios de las cosas. Cuando tenía que viajar para afuera, tenía terror de ir a Tres Cruces. Si no tenía una persona conmigo que me dijera el número del asiento, preguntarle al guarda me daba miedo y vergüenza".
Trabajó siete años como empleada doméstica, pero luego perdió su trabajo por un accidente con una motosierra. Más tarde consiguió un puesto en el programa Uruguay Trabaja, del Mides, durante el cual le ofrecieron participar del programa de alfabetización. "Siempre esperé eso, siempre quise aprender a leer y escribir", comentó Norma.
"Ahora cuando voy a hacer un trámite, o voy a viajar, me siento como que voy caminando en las nubes, porque no tengo que andar dependiendo de nadie", dijo.
Un poco. Carmen Proenza, de 41 años, también pasó por el programa. "Cuando cobraba el Plan de Emergencia, me dijeron que si no entraba al programa no seguía cobrando el plan". Carmen considera que aprendió "un poco".
"Para mí sé leer, pero para decirte a vos lo que dice ahí, tengo que ponerme a juntar las letras", reconoce.
De niña, Carmen nunca fue a la escuela. "Mis hermanos iban y yo me quedaba a limpiar, a lavar", recordó. Su infancia transcurrió en Salto, y hace 19 años que vive en Montevideo, en el Cerro. "El programa lo hice todo, tengo el diploma colgado en mi casa. Pero ahora me gustaría empezar la escuela", comentó.
Actualmente, Carmen trabaja en la cooperativa Norte Verde, encargada de la limpieza del edificio que ocupa el Mides, en 18 de Julio y Barrios Amorín.
Quiere terminar la escuela y el liceo para ser maestra. Hoy mantiene a sus cinco hijos, luego de que se separó de su marido por violencia doméstica.
Programa cubano adaptado al país
El programa "En el país de Varela Yo Sí Puedo" es una adaptación de un programa de alfabetización cubano llamado Yo Sí Puedo. Según Ulma Carneiro, del Programa de Alfabetización del Mides, la iniciativa surgió cuando se realizó el relevamiento de población para el Plan de Emergencia, y se detectó la cantidad de personas que no habían terminado la escuela y los que nunca habían ido.
El programa consiste de 65 videoclases guiadas por un maestro. Las videoclases simulan una maestra y varios alumnos que, por diferentes circunstancias, nunca habían podido aprender a leer y escribir. Según Carneiro, las imágenes "se contextualizaron al país, se relevaron paisajes típicos, participaron actores uruguayos y se utilizan canciones y poemas nacionales". Además, se plantean temas como la violencia doméstica, el cuidado de los niños o la alimentación.