DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
Apenas trascendió el agresivo tenor de sus frases dirigidas a la cúpula de la Casa Blanca, en la revista Rolling Stone, se precipitó el anuncio de Obama aceptando la "renuncia" del Comandante de las fuerzas de EE.UU. y la OTAN en Afganistán.
"Hoy acepté la renuncia del general Stanley McChrystal, con la certeza de que es lo correcto para nuestra misión en Afganistán, para nuestros militares y para nuestro país", enfatizó Obama con gesto de pocos amigos ante un centenar de periodistas.
El estallido se produjo en la noche del lunes, cuando otra publicación deslizó que "Rolling Stone" publicó un artículo, "El general fuera de control", un perfil de McChrystal, quien junto con asesores, efectuaban burlonas e hirientes referencias a jerarcas de la Administración Obama, incluyendo también al mandatario.
Ayer miércoles se precipitó el explosivo asunto con la llegada de McChrystal a Washington y con una entrevista de sólo treinta minutos que mantuvo con el presidente Obama, que terminó con el relevo del alto jerarca militar y su sustitución inmediata por el general David Petraeus, jefe del Comando Central de EE.UU. y antes jefe de las fuerzas en Irak.
McChrystal es considerado un militar severo, un pretoriano, gran estratega y un verdadero líder entre sus hombres. Desde el día que el general asumió las fuerzas en Afganistán y se le rechazó su planteo de contar con más hombres, nunca las relaciones con Washington se calificaron de excelentes. Ha logrado éxitos en Afganistán, pero su insistencia de más efectivos le había costado una seria amonestación del presidente Obama, durante un vuelo en el avión presidencial. Se dice que estaba sometido a fuertes presiones de ciertos sectores políticos y también de las Fuerzas Armadas.
Su sustituto, Petraeus, también es un militar de experiencia, aunque se considera que no tiene el talante del anterior, cuenta con apoyo político de ambos partidos y en las jerarquías del Pentágono. Y se estima que es buen estratega para controlar la insurgencia y ambientar la pacificación.
El propio presidente Obama, al referirse al cambio de Comandante en Afganistán, pese a su "enojo manifiesto por el reportaje", tuvo que reconocer en el discurso de despedida que "McChrystal "es uno de los mejores soldados de nuestro país al cual todos los estadounidenses deberán estar agradecidos por su trabajo", aunque agregó que la "guerra era algo más grande que una persona".
En el artículo, el general McChrystal ("El general fuera de control", como lo apodan), no se prestó expresamente al encuentro con el periodista. Coincidieron hace un mes cuando las interrupciones en Europa de los vuelos debido a los efectos de ceniza volcánica. Allí, en distintas charlas, se fue desarrollando un largo temario que terminó fuera de las páginas de la revista, con el relevo del alto militar.
Confiesa en el reportaje que en la primera reunión con Obama, "aparecía incómodo e intimidado". Se dio cuenta cuando le hablaba (él estaba designado para Afganistán) que no sabía quién era ni le interesaba especialmente la guerra. Miembros del equipo del general, dice la nota, observaron a su jefe "bastante decepcionado".
Tampoco se salvó de esa "quema" el vicepresidente. Cuenta McChrystal que cuando le hablaron de Joe Biden, preguntó: "¿Quién es?, a lo que uno de sus asesores respondió "Bite me", con el sentido algo parecido a "bésame el trasero". Además, el general agregó, "Yo me pregunto ¿qué puede interesar a Biden?"
El militar hace referencia en la entrevista a algunos diplomáticos cercanos a Obama y, entre ellos, al asesor de seguridad nacional, James Jones, general de cuatro estrellas, jubilado, a quien calificó de "payaso".
No escapan senadores conocidos como John McCain, candidato presidencial republicano, o el senador John Kerry, candidato presidencial demócrata. "Aparecen en Afganistán, hablan con el presidente Karzai, por atrás lo critican y vuelan de vuelta a Washington para estar en hora mirando el `Talk show` del domingo, en realidad nada útil", define en el artículo. Se señala por la dirección de "Rolling Stone" que la nota le fue entregada, antes de su impresión, al general McChrystal, quien la leyó y no le sacó ni un punto, ni una coma.
Presidente afgano avala a Petraeus
KABUL | Cuando se enteraron del relevo del general Stanley McChrystal, las autoridades afganas alertaron porque la decisión podría afectar el progreso en la guerra y poner en riesgo la importante operación de seguridad que se prepara en los bastiones talibanes en el sur.
Sin embargo, al oír que el puesto sería ocupado por el general David Petraeus, un vocero del presidente Hamid Karzai declaró que el nombramiento generó el beneplácito en su país porque creen que de esta forma tendrá continuidad la estrategia desplegada por la OTAN pa-ra reducir las muertes de civiles y apoyar al gobierno.
Waheed Omar, vocero presidencial, dijo que el mandatario afgano recibió información del cambio de liderazgo antes del anuncio público y comentó que estaba conforme con la nueva designación a pesar de la estima que tiene por Stanley McChrystal.
"Respeta al general McChrystal pero también respeta al general Petraeus", dijo Omar. "Le parece que el general Petraeus conoce Afganistán".
El vocero describió al destituido McChrystal como un "buen soldado" y compañero para el pueblo afgano. "Pero creemos que el general Petraeus también será un socio con el que podremos contar", remató. AP
Perfiles de los jefes militares
STANLEY MCCHRYSTAL:
Hasta que se desató el escándalo por sus declaraciones, el general McChrystal era una pieza fundamental en la política exterior estadounidense. De 55 años, se volvió casi un mito por comer sólo una vez al día, dormir 4 horas y correr 11 kilómetros. Está en Afganistán desde 2003 y en mayo de 2009 asumió como jefe de las tropas de la OTAN. En aquel momento aplicó medidas que resonaron por exigentes: aumentó las sesiones de entrenamiento, eliminó al restorán Burger King y otros símbolos de la comodidad norteamericana que había en la zona y prohibió el consumo de al- cohol en la base. Comenzó a forjar ese perfil cuando se enroló en las Fuerzas Especiales de Asalto, donde fue comandante de un batallón de Rangers. Ahí introdujo el entrenamiento en artes marciales y extensas caminatas con mochilas para que los oficiales aumentaran su resistencia. Pero antes, cuando estudiaba en West Point, era célebre por ser un líder rebelde: acumuló más de 100 horas en faltas por tomar alcohol, irse de fiesta y no subordinarse. McChrystal era el tipo de líder ideal para los que apoyan la doctrina COIN, que llama al envío de grandes tropas a la guerra para aniquilar al enemigo y construir un nuevo gobierno. En este sentido, el año pasado redactó un informe donde decía que si Estados Unidos no enviaba 40.000 soldados adicionales a Afganistán, se corría peligro de caer en una "operación fracasada". Por otra parte, el general era el norteamericano que mejor se llevaba con el presidente afgano Hamid Karzai, y siempre que podía se mostraba a su lado, para transmitir la imagen de solidez que ese gobierno aún no tiene.
DAVID PETRAEUS:
Quien reemplazará a McChrystal es el general David Petraeus, actual titular del comando central. Tiene 57 años y es señalado como uno de los personajes más verástiles del Pentágono: encabezó operaciones de paz en Bosnia y lanzó la 101 Brigada Aerotransportada en 2003 al ataque en Irak. Luego, en 2007, preparó la estrategia de refuerzos contra la resistencia a la presencia militar extranjera. Los expertos creen que dará continuidad a la política de McChrystal.