Tomás de Mattos: "Él era un maestro de vida, de verdad"
Lo otro que me sorprendió absolutamente de Saramago fue su sencillez. Parecía áspero, serio, al principio, pero tenía una inmensa ternura. Era un hombre que tenía un profundo orgullo de su origen, de haberse autoconstruido, y tenía un profundo cariño por sus mayores. Era gratísimo oírlo hablar de su abuelo, lo mencionaba permanentemente. Me acuerdo además de una cosa que él dijo: `quiero que mi epitafio diga: aquí yace José Saramago, en discordia`".
Sylvia Lago: "Tenía una visión preocupada por el hombre"
A Saramago lo admiro por la temática de sus obras, que es la de siempre: el amor, la guerra, el tiempo, la muerte; pero él tenía una visión muy preocupada de la aventura del hombre actual. Tenía cierto optimismo, pensaba en el mejoramiento del hombre, lo que se vislumbra en sus textos. Lo otro que admiro, y por eso creo que es uno de los primeros escritores universales actuales, es el estilo: muy complejo, en el que traza algunas innovaciones muy importantes".
Blanca Rodríguez: "Entrevistarlo fue un desafío a la lucidez"
Entrevistar a Saramago en dos oportunidades fue un desafío permanente a la lucidez. La lectura de su obra es un desafío, porque creo que es un filósofo. Las historias que cuenta son una excusa para plantear ensayos filosóficos, son lecturas que requieren mucho rigor y te obligan a pensar. Me resultó un entrevistado absolutamente seductor, atrapante, con quien podías tener una conversación sobre los temas más diversos ya que era un conocedor de su tiempo".