PABLO MELGAR
No habrá clases en el liceo 13 al menos hasta que aparezca un 222. Los profesores decidieron ocupar tras hallar el lunes 7 un arma cargada en manos de alumnos. Desde 2002 se viene reclamando por la inseguridad.
Por unanimidad la asamblea de docentes del liceo 13 Ituzaingó resolvió ayer ocupar el edificio escolar por tiempo indeterminado. La movilización comenzará a partir de las 7.30 de hoy y culminará cuando aparezca un servicio 222 para la puerta y el entorno del liceo.
Los docentes, además, reclaman que Secundaria ordene la creación de cargos de porteros, cuatro adscriptos y dos asistentes sociales.
El Consejo de Secundaria (CES) mandó a la inspectora Rosario Fernández a negociar con los docentes. Propuso que tres limpiadores se hicieran cargo de la portería y que los docentes asignados al Programa de Impuso a la Universalización (PIU) pasaran a reforzar la adscripción. En cuanto al servicio 222 la inspectora dijo que fue solicitado a la Jefatura y que no se ha podido localizar voluntarios para la tarea.
Los docentes rechazaron las ofertas del CES y resolvieron continuar con las movilizaciones votadas en la última asamblea que implican la ocupación a partir de hoy.
De la reunión también participó una representante del programa Comunidad Educativa Segura, quien se encarga en el Ministerio del Interior de la coordinación de los 222 para Educación Media.
La oficial mencionó que hay otros 21 liceos en Montevideo con problemas similares a los del liceo 13, según relataron varios participantes de la reunión. Por otro lado, la oficial propuso cambiar una caseta de vigilancia policial de la zona a un lugar más cercano al liceo, lo que cayó bien en los docentes pero no fue suficiente para detener la ocupación.
Mientras tanto, una delegación de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes) negociaba con el CES durante gran parte de la tarde sin alcanzar un acuerdo.
"Plantearon una redistribución de personal; es como desvestir un santo para vestir a otro", señaló el dirigente de Fenapes, José Olivera.
Para los profesores el liceo 13 es uno de los que tienen mayores problemas de violencia en Montevideo. Advirtieron que solo en el mes de abril se registraron más de 30 arrebatos contra alumnos que salían de clase. En ese momento tanto alumnos como profesores resolvieron cortar una calle en reclamo de más seguridad.
La asesora docente del CES, Hilda Surraco, dijo a El País que "entendemos que con la cantidad de adscriptos que tienen alcanza; es lo que hay en todos los liceos".
Al liceo Ituzaingó concurren jóvenes de los barrios 40 Semanas, Borro, Marconi, Manga y muy pocos de la zona de Maroñas, donde está ubicado el centro educativo. Los docentes reclaman que se fije el ingreso en los radios de las escuelas de la zona; no obstante, los profesores destacaron que la conducta dentro de las aulas es "normal" y que los mayores disturbios se dan a la salida o en el cambio de turno.
Hasta el año pasado había policías que hacían el servicio de vigilancia 222. Se trataba de funcionarios de la Dirección de Cárceles acostumbrados a trabajar en lugares complicados. Tras algunos meses, las continuas pedreas y los insultos llevaron a renunciar a varios de los agentes que se habían presentado como voluntarios.
El Ituzaingó tiene 55 años de existencia y los reclamos por problemas de seguridad vienen desde 2002.
En el año 2007 un grupo de estudiantes ocupó el liceo por una serie de reclamos entre los que se incluía la falta de seguridad a la entrada y salida de los turnos.
"Cuando vengo a trabajar me despido de mi hijo como si fuera la última vez; nunca sé si vuelvo", dijo un profesor del 13.
Armas El lunes 7 los adscriptos recibieron el dato de que dos alumnos andaban con un arma y se lo estaban comentando a sus compañeros. De inmediato los llamaron aparte y los estudiantes entregaron un revólver calibre 22 con cinco proyectiles en su interior.
En un primer momento dijeron que el arma la habían encontrado en la calle; más tarde declararon ante la Policía y el juez Washington Balliva que la habían encontrado en una volqueta y que tenían pensado entregar el arma a sus padres.
El magistrado no encontró mérito para detenerlos y los entregó a sus responsables, ordenando realizar una pericia al arma. Los involucrados son dos estudiantes de primer año que tienen 15 y 16 años de edad.
Según los profesores los estudiantes que portaban el revólver son jóvenes "normales" que hasta el momento no habían generado mayores inconvenientes. Ambos fueron suspendidos preventivamente.
Secundaria evaluó positivamente la actuación del equipo docente durante el episodio y lamentó la decisión de ocupar.
La inspectora Surraco afirmó que no se ha registrado hasta el momento el ingreso de armas a los liceos para manejar problemas propios del ámbito educativo. "Nunca se han llevado armas a los liceos para ninguna actuación en la interna. Los episodios de esas características tienen que ver con el exterior de los centros educativos", señaló Surraco.
Negociación. La asesora del CES dijo que los docentes no aceptaron prorrogar la negociación como lo planteó el CES y que espera que decidan el momento para retomar el diálogo. Consultada sobre las posibilidades logísticas y políticas de Secundaria para solucionar este tipo de casos, Surraco aseguró que la clave está en estrechar vínculos con la sociedad civil.
"Lo que podemos hacer es una serie de concertaciones con las ONG del barrio y otras organizaciones que trabajan en las zonas de las que provienen los chiquilines que vienen a este liceo", explicó.