Israel impidió, sin violencia, llegada de nuevo barco con activistas Gaza

Tensión en Medio Oriente. El barco no fue abordado por los comandos de la Armada, sino escoltado hacia un puerto israelí El comité de recepción confirmó que el operativo se desarrolló sin disparos

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JERUSALÉN - AFP, AP Y EL PAÍS DE MADRID

Israel impidió, en un operativo realizado sin violencia, que un nuevo barco humanitario superara su bloqueo a la Franja de Gaza e intentaba conducirlo a hacia un puerto israelí. El barco fue frenado, pero no abordado.

El mercante "Rachel Corrie", con un cargamento de ayuda y fletado por una organización irlandesa, fue interceptado sin violencia, a las 2.30, hora uruguaya de hoy sábado, a la altura de la franja de Gaza, indicó el comité de acogida que esperaba al barco en Gaza.

"El ´Rachel Corrie´ fue interceptado a 35 millas (náuticas) a la altura de Gaza", declaró a la AFP un portavoz del comité.

"Según nuestras informaciones, no se produjeron violencia ni disparos", indicó el portavoz Amjad Al Shawa.

"Varios barcos israelíes rodearon al ´Rachel Corrie´ en una zona situada entre 30 y 35 millas de la costa y le impidieron llegar a Gaza", precisó el portavoz Amjad Al Shawa.

"Intentan conducir el barco quizás a Ashod (puerto del sur de Israel) o quizás a otro lugar", añadió Al Shawa, que mantuvo una conversación telefónica con el "Rachel Corrie" antes de que "las comunicaciones se cortaran completamente".

"Vamos a intentar contactarlos de nuevo", dijo.

Según la radio pública de Israel, al menos tres lanchas motoras de la marina israelí escoltaban al mercante en una zona situada a entre 30 y 35 millas de distancia del litoral mediterráneo de Egipto.

La radio indicó que consiguió contactar con un responsable del barco y afirmó: "Proseguimos nuestra ruta".

Según la emisora, las comunicaciones con el barco se cortaron después.

Preguntado el Ejército israelí, se limitó a decir que el barco no fue "abordado". "Cuando hayamos establecido contacto con el barco, lo anunciaron", precisó un portavoz.

Para las próximas horas, se espera un informe del gobierno de Israel con los detalles de la operación para impedir el paso del barco y sus resultados.

En Dublín, un portavoz de los organizadores no podía confirmar la intercepción del barco e indicó que las comunicaciones telefónicas con el ´Rachel Corrie´ estaban cortadas.

Con 15 personas a bordo, de nacionalidad irlandesa y malasia, y transportando mil toneladas de ayuda, según los organizadores, el "Rachel Corrie" tenía que formar parte inicialmente de la flota internacional de ayuda humanitaria para Gaza interceptada el lunes. Entre los pasajeros se encuentran la irlandesa Mairead Maguire, de 66 años, premio Nobel de la Paz, y un ex alto cargo de la ONU, Denis Halliday.

El lunes pasado, comandos de Marina israelíes lanzaron un asalto en aguas internacionales contra una flotilla humanitaria internacional que llevaba varios a centenares de militantes propalestinos y ayuda a Gaza.

Violentos choques a bordo del transbordador turco Mavi Marmara, el más grande de los seis barcos, que transportaba a 600 personas, dejaron nueve muertos civiles de nacionalidad turca.

Horas antes del arribo, Israel instó a los activistas a llevar el barco al puerto sureño de Ashdod y prometió transferir todo el cargamento a Gaza, excepto armas o sus partes, pero afirmó que no permitirá que el barco llegue a la costa de Gaza.

Los ocupantes del buque reiteraron que no aceptarían ningún desembarco que no sea a Gaza. "Una de las informaciones que nos ha llegado es que Israel piensa que vamos a dirigir ese navío y su carga hacia Ashdod. Pero no tenemos intención alguna de ir a Ashdod, que se encuentra en Israel", declaró Mairead Maguire. "Hemos salido para entregar esa carga a la población de Gaza y es lo que deseamos hacer, romper el bloqueo a Gaza. No tenemos miedo", añadió.

ADVIERTEN. El Ministerio de Exteriores israelí había nindicado que garantizaría el paso del buque siempre y cuando el desembarque se produjera en el puerto israelí de Ashdod.

"No tenemos interés en que se produzca un enfrentamiento", informó en una nota oficial el director general del ministerio, Yossi Gal. "Si el buque decide navegar al puerto de Ashdod, nos aseguraremos de que llegue a salvo", decía el comunicado, "Israel está preparado para enviar la ayuda a Gaza, tras una inspección que garantice que no hay armas ni material bélico".

En otras oportunidades, Israel interceptó barcos con destino a a la Franja de Gaza, que llevaban cientos de toneladas de armamento para Hamas.

Temor a violencia en día de oración

La policía israelí fue declarada ayer en estado de alerta y prohibió el acceso a los musulmanes de menos de 40 años a la Explanada de las Mezquitas en la ciudad vieja de Jerusalén, anunció su portavoz. La policía temía violentas manifestaciones por parte de palestinos o de árabes israelíes en Jerusalén Este tras las oraciones clásicas de los viernes en reacción al sangriento asalto israelí a la flotilla que pretendía llevar ayuda humanitaria a la franja de Gaza. Pese a la tensión, no hubo incidentes.

"Nuestras fuerzas fueron puestas en estado de alerta en todo el país pero principalmente en Jerusalén", declaró el portavoz de la policía, Micky Rosenfeld. "Se desplegaron cientos de policías para este efecto en la ciudad vieja" de Jerusalén.

Por otra parte, en Gaza, el jefe del gobierno de Hamas, Ismail Haniyeh, señaló durante la oración su deseo de que "estos convoyes sigan rompiendo el asedio". "La estrategia del enemigo ha fracasado y ha ganado la estrategia de la paciencia, hoy ganó Gaza", estimó.

Una manifestación convocada por Hamas cerca del campo de refugiados Nuseirat reunió a varios miles de personas que agitaban banderas turcas y palestinas y gritaban eslóganes a favor de Turquía. Una manifestación similar tuvo lugar al Sur, en Jan Yunes, convocada por el movimiento radical Yihad Islámica.

En Turquía, unas 10.000 personas se manifestaron tras la oración frente a la Mezquita de Beyazit, en Estambul, en protesta por el ataque a la flotilla.

Ankara anunció que iba a reducir sus relaciones económicas y de la industria de defensa con Israel. Al mismo tiempo envió a dos aviones ambulancia a Israel para repatriar a 5 de sus ciudadanos heridos durante el ataque a la flota, los últimos militantes del convoy que todavía no fueron repatriados. Tres de ellos pudieron volver a su país pero los otros dos aún están muy delicados como para viajar. AFP

Irán saca provecho a la crisis israelí

TEHERÁN | Los dirigentes iraníes sacaron ayer partido de la crisis de la flota de la libertad para ensañarse con Israel y desviar así la atención de sus problemas internos. "Israel es un tumor canceroso", declaró el líder supremo, Ali Jameneí, durante la ceremonia por el 21º aniversario de la muerte de su predecesor y fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeini. Esa conmemoración les sirvió para exhibir el nivel de respaldo popular del régimen frente a quienes cuestionan su legitimidad.

Los dos millones de iraníes que, según cifras oficiales, se congregaron en el mausoleo de Jomeini constituyen un poderoso mensaje a la oposición, a punto de cumplirse un año de las elecciones que denunció como fraudulentas. "El ataque al convoy de ayuda a Gaza ha mostrado la barbarie del régimen sionista", declaró Jameneí, antes de hacer un llamamiento a las naciones del mundo para que frenen las atrocidades israelíes. "Miles de flotillas similares en todo el mundo navegarán con luchadores por la libertad para acabar con el régimen sionista y traer la paz y la libertad a toda la humanidad", manifestó por su parte el presidente Mahmud Ahmadinejad, dando un nuevo enunciado a su tema favorito, la pronta desaparición de Israel.

Sin embargo, a nadie le ha pasado inadvertido que mientras en medio mundo se organizaban manifestaciones de condena a la actuación israelí, en Irán apenas ha habido unas escuálidas protestas orquestadas por las autoridades. Las más numerosas se celebraron ayer, al terminar las plegarias del mediodía, y bajo estricto control oficial. Como ha señalado el analista Meir Javedanfar, "Jameneí tiene miedo. No de Israel, sino de su propia población". El temor del gobierno iraní es que cualquier concentración pueda volverse en su contra como ya sucediera, pues la población insiste en que Ahmadinejad "robó" las elecciones. EL PAÍS DE MADRID

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