ALEXANDER LALUZ
Raro privilegio tiene este señor bajito, inquieto, amistoso: compone, canta, toca la guitarra (o las guitarras), y además de su carrera como solista su nombre ha sido (y es) parte de algunos de los hitos más importantes de la música popular.
Jorge Galemire. Las presentaciones -quizás para los "escuchadores" atentos- deberían sobrar. Peina los 59 años y su inquietud luce todavía juvenil, aún cuando reconozca que "tal vez la única ventaja de ser veterano es que conocés muchísima gente y tenés muchos viejos amigos".
En ese plan, la noche del próximo jueves -21 horas-, en la Zavala Muniz, pondrá en escena "el espinazo de sus canciones": un concierto en formato de trío, con Sebastián Pereira en percusión, Roberto Heredia en bajo y "un servidor cantando y tocando la guitarra".
El repertorio, anota con discurso veloz, preparado, y aguantando apenas las ganas de "mechar" alguna guiño humorístico, "de todas las épocas, desde que empecé, pasando por un disco `no nato`, grabado para el sello de Neil Weiss pero que nunca fue editado, y algunas canciones absolutamente inéditas".
La idea de "mostrar el espinazo" de estas canciones, aclara, es "dejar toda la composición en evidencia. Es como si se disecaran las canciones, entonces vos ves en directo si tienen o no valor. A mí me está gustando mucho últimamente esta desnudez. Si bien es cierto que es más barato el formato en trío, y todo es algo más sencillo, no por eso tenés que trabajar menos. Es como volver a las fuentes, como cuando estás solo en tu casa componiendo la canción, y sin trampa ni cartón, como algún momento se dijo".
Tal exposición, además, pone a la voz como protagonista expresivo central. "Sea buena o mala, ahora estoy valorizando mucho más a la parte vocal. El tipo que canta es el que está diciendo y por ahí pasa la letra, no, las inflexiones, expresiones, todo". Quien haya escuchado con atención Presentación (1981) y Segundos afuera (1983), dos discos que bien les cabe la etiqueta "hicieron época" por poética y originalidad musical, y que marcaron sus comienzos como solista, recordará como la voz de Galemire quedaba sumergida (intencionalmente) en el entramado instrumental. "Yo pedía eso", reconoce.
"No me creía nada como cantante, entonces le decía a los técnicos: la voz integrarla más al discurso de los arreglos y la producción. Ahora no es que me crea más como cantante. Simplemente me di cuenta que es un elemento expresivo imprescindible. Sobre todo en mi caso que cuido mucho los textos y trato de no cantar cualquier cosa, entonces todo eso tiene que salir a través de la voz. Y mucho más cuando estoy cantando textos de otros, como los de Mauricio Ubal, con quien he estado componiendo mucho en este tiempo", alimentando una amistad personal y musical que nació "con mi primer disco y siguió en trabajos posteriores".
Para completar este proyecto, en el que está trabajando desde hace varios meses, tendrá cuatro invitados "con los que me quise dar un lujo": Hugo Fattoruso que tocará el acordeón, reforzando el carácter acústico del concierto, Fernando Cabrera, Rodrigo Vicente y Fernando Ulivi. Con todos ellos, señala enfáticamente, tiene una larga amistad, que en los casos de Fattoruso y Cabrera se remonta a viejos (y recordados) proyectos discográficos.
A FUTURO. Paralelamente a la preparación de este concierto, Galemire ha frecuentado con asiduidad el estudio de grabación. Con el apoyo musical y técnico de Fernando Ulivi, "estoy preparando un disco de versiones, pero lo estamos haciendo con mucha tranquilidad, con parsimonia bien uruguaya". Y de hecho este material todavía no tiene fecha de lanzamiento.
En la lista de futuros tracks estarán, entre otras, "un viejo tema que resucité de Tony Henderson que se llama Sol de la mañana, y que él grabó en un simple en el 69... es un tema hermosísimo. También está Adiós a la rama del grandioso Rubén Rada. Un tema de Cabrera, Punto muerto, que justamente Rada grabó para Fan". La cita, obviamente, no quedó ahí: "Rubén me ganó de mano -comenta sin perder el toque entre humorístico e irónico, aunque subrayando su admiración por Rada- con tres canciones: la que te mencioné, una de Litto Nebbia, Sólo se trata de vivir, y otra de Mateo, Y hoy te vi. Al final, va a quedar una: Punto muerto, con una versión completamente distinta a la notable que hizo Rubén".
Invitados: Serán dos Fernandos: Cabrera y Ulivi, Rodrigo Vicente y don Hugo Fattoruso.
El disco que sigue siendo un "bacaray"
Es una suerte de llaga que no se cura. Y razones no faltan. Hacia 2003, Galemire inició el proceso de grabación de un disco bajo la producción del estadounidense Neil Weiss (otra para memoriosos: bajo su sello, Big World, se editaron Montevideo I y II de Rada), que se culminó al año siguiente, "cuando vine de España definitivamente". Desde entonces "fueron unos tires y aflojes, se edita, no se edita, se edita, no se edita, y al final no salió. Lo hicimos en el estudio de Restuccia, con un plantel de músicos de primera", explica con disimulada (y justificada) bronca.
"Él (Weiss) editaba más bien cosas de jazz, y este disco no formaba parte de su formato de trabajo, ya que no editaba cantautores, o songwriters", como decía Darnauchans, otro de los artistas con los que colaboró Galemire, dejando un título memorable como Sansueña. Esa decisión de no editar "me embromó. Porque yo soy justamente un compositor y lo que necesito, como Drexler o cualquier otro, es mostrar mis canciones. Para mí hacer ese disco, o los anteriores, fue un parto. Fijate además, que ese disco, del que vamos a hacer el jueves algunas canciones, tiene una impronta acústica, lograda con nombres como Federicho Righi en contrabajo, Lobo Núñez en tambor piano -al que le pedí que tocara con las manos y logró una magia increíble-, Gustavo Etchenique, Hugo (Fattoruso) y otros".