Una fuente de riesgo para la recuperación es el dólar. Su sostenida declinación desde 2002 ha jugado un papel importante en la reducción del déficit y en teoría, una recupertación relativamente lenta de la demanda estadounidense debería seguir manteniéndolo bajo. Pero, muchas veces, el dólar se niega a hacer lo que le indican. Durante la crisis, creció de manera aguda, a medida que los deudores se vieron obligados a pagar los créditos en dólares. En el corriente año, parecería que se reitera la escena, con inversores que dudan del futuro del euro y vuelven masivamente al dólar.
Otro signo de interrogación está en el precio del petróleo. Un gran incremento castigaría a los consumidores y ampliará el déficit de la balanza comercial, enlenteciendo el crecimiento y empeorando el desequilibrio. Una fuerte caída del precio ayudaría a corto plazo, pero a largo plazo haría desistir a los consumidores de recortar gastos, socavaría el apoyo político a la conservación energética y desalentaría a la industria a seguir buscando opciones.
THE ECONOMIST