Comenzaron las pruebas de ingreso a la Escuela Norteamericana de Ballet, el centro oficial de entrenamiento del Ballet de Nueva York, y los más chicos fueron los primeros en examinarse. Los de 5 y 6 años intentaron demostrar todo lo que saben de danza, con el objetivo de ser admitidos en una escuela que fue fundada en 1934 por el legendario coreógrafo George Balanchine y el filántropo Lincoln Kirstein, en un primer intento por dar vida a una compañía norteamericana de ballet clásico. Cerca de 350 niños y adolescentes de entre 6 y 18 años participan cada año de los cursos de 10 meses de la Escuela. En verano hay cursos de 5 semanas que reúnen a unos 200 niños. La inversión que deben hacer los padres para que sus hijos aprendan a bailar de la mano de los mejores profesores es grande (entre US$ 230 y US$ 490 por mes), pero las becas también lo son: la Escuela destina US$ 1 millón anuales a este fin. Además, los niños que bailan allí tienen la seguridad de que, si son hábiles, acabarán en la Compañía de Ballet de Nueva York o junto a importantes bailarines.