Policía apuesta a patrullar y prevenir

Seguridad ciudadana. El jefe de Policía de Montevideo procura combinar la vigilancia uniformada en la calle con las tareas de inteligencia | Drogas y alta participación de menores en delitos preocupan | Jefatura maneja operativos de saturación como en el barrio Marconi si hay desbordes | Asocian niveles de violencia a drogas | Por cada dos bocas que cierran abren cinco

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RENZO ROSSELLO

La proliferación del consumo de drogas, el aumento de delitos violentos, la alta participación de menores en ellos, y la escasez de recursos son los problemas que desvelan al nuevo jefe de Policía de Montevideo.

"Tenemos todos los días 10 o 12 rapiñas. Los delincuentes no piensan en las consecuencias; de repente por llevarse un celular que lo venden en cien pesos pasan cuatro años presos", dijo a El País el inspector principal (retirado) Walder Ferreira.

Es el jefe de la fuerza policial más numerosa del país, unos 4.400 efectivos, pero reconoce que ese número es por demás insuficiente. La Jefatura de Policía de Montevideo tiene actualmente a 1.200 policías ejecutivos en comisión en otras dependencias u organismos del Estado. Esa quita le provoca constantes problemas a la fuerza policial montevideana, sobre todo en tareas claves como el patrullaje callejero.

Sin embargo, Ferreira estima que el mayor problema que enfrenta no es el de la falta de personal, sino el de la excesiva carga horaria de los policías que además de su turno cumplen el turno extra del servicio 222.

"Acá el policía trabaja 12, 15 o 20 horas de corrido y yo no conozco muchos funcionarios públicos que por el mismo sueldo trabajen tanto", dice el jefe policial.

De todos modos, Ferreira confía en que las promesas del gobierno se cumplan en el mediano plazo y se avance hacia la eliminación paulatina del servicio 222, acompañado de la compensación en los salarios.

Ferreira, que hizo casi toda su carrera policial en Monte- video, estuvo algunos años ausente de la capital. Fue jefe en Salto durante cinco años y antes director de Seguridad en la Jefatura de Canelones. Y al regresar a la capital no vio grandes cambios, aunque sí algunas cosas que le llamaron la atención: "hay cuestiones que están más generalizadas, como la droga por ejemplo que no es un problema de ahora pero quizás se haya generalizado un poquito más".

Un uso racional de los operativos de saturación policial

El titular de la fuerza policial no propone fórmulas mágicas contra la inseguridad, su línea de trabajo será: la mayor cantidad de patrullaje posible, más tareas de inteligencia para prevenir delitos, y más investigación para sancionar los que se consuman.

PREVENCIÓN. Una sucesión de homicidios y episodios violentos registrados en barrio Marconi desde fines de 2009 a principios de este año llevó a la Policía a implementar un plan especial. Desplegó en la conflictiva zona -donde según reconocieron las propias autoridades se desarrollaba un enfrentamiento entre pequeños traficantes de droga- a unos 50 efectivos de la Dirección de Seguridad, de Guardia Republicana y de la Dirección de Investigaciones. La saturación del barrio con presencia policial y también la tarea de recolección de información para identificar a los responsables de las bocas de pasta base arrojó resultados.

El modelo, empero, según reconoce el jefe Ferreira no puede ser simultáneamente aplicado en todos los barrios conflictivos de la capital. Vecinos de otras zonas de la ciudad, como Casavalle, Goes, Cerro, lo han reclamado.

"Esas son medidas de excepción, cuando veamos que en algún barrio se complica lo aplicaremos. Así como se complicó en el Marconi, lo aplicaremos en otros, ya en Marconi las cosas están medio encaminadas. Obviamente que eso tiene que ser racionalizado, no contamos con los medios para llevar a varios barrios a la vez este tipo de operativos, conlleva mucho esfuerzos humanos y materiales", explica.

A juicio del alto oficial la fórmula ideal para prevenir delitos es la combinación del patrullaje preventivo y la tarea de recolección de información, o inteligencia como se le conoce en la jerga policial.

"El patrullaje preventivo, si tuviéramos suficientes efectivos, sería lo mejor, pero el trabajo de inteligencia también, estoy de acuerdo con las dos cosas combinadas porque la inteligencia nos da el conocimiento para actuar con el menor error posible", señala.

De hecho, en sus más de 40 años de carrera, uno de sus destinos fue en la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), así como en la Dirección de Investigaciones de Montevideo. Ferreira reconoció que ya se está aplicando la metodología de recolección de información en el combate a la delincuencia. "Eso ya lo estamos haciendo, principalmente con la gente de Investigaciones que están permanentemente en la calle. El tema siempre pasa por cantidad, desearíamos tener más gente haciendo inteligencia, pero lo vamos a lograr", señala.

VIOLENCIA Y MENORES. "Muchas veces usted no se explica cómo se arriesgan a hacer una rapiña por veinte pesos, sin tener en cuenta la pena que les toca", comenta el inspector Walder Ferreira, casi con el mismo nivel de perplejidad que el de cualquier otro ciudadano de la capital.

Según los datos manejados por el jerarca, en lo que va de 2010 unas 1.500 personas fueron procesadas por la Justicia luego de ser detenidas por la Policía como autores de distintos delitos, un alto porcentaje de estos son rapiñas.

"Hay un gran porcentaje de los delitos cometidos por menores y es preocupante, por menores y por jóvenes, no culpemos de todo a los menores, porque entre los 18 y 29 años está la gran masa de los participantes de la mayoría de los delitos", explica Ferreira.

A diferencia de algunos de sus colegas que miran con desconfianza el actual Código de la Niñez y la Adolescencia, Ferreira cree que "es un código bueno", pero que le faltan "recursos materiales" para hacer el seguimiento de los adolescentes infractores una vez que son internados o ingresan al sistema penal juvenil.

Muy cercanos a esta problemática están los repetidos episodios de violencia en centros educativos, particularmente en liceos. "Bueno, esa violencia que hay a nivel estudiantil forma parte de un todo, de la violencia que hay en la sociedad, no es una cosa aislada", reflexiona el jefe Ferreira.

Sin embargo, reconoce que existe una tensión no resuelta entre la demanda de docentes y padres de alumnos sobre mayor vigilancia en los liceos, y la resistencia de los funcionarios policiales a prestar el servicio 222 en los centros.

"No es fácil de solución, es verdad, los policías rehúyen un poco de ir a esos lugares porque a veces hasta son maltratados, pero habrá que trabajar al respecto y buscarle la vuelta porque si no se nos puede ir de las manos", admite.

De todos modos, y según los últimos anuncios formulados por el propio ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se está buscando un mecanismo para destinar personal policial a los centros y reforzar el patrullaje en torno a los liceos. De algún modo, el problema vuelve a la Jefatura de Policía que deberá administrar sus recursos para cumplir con estos servicios.

Y la administración de recursos es uno de los desafíos más peliagudos. Pocos días antes de la entrevista, El País consultó a Ferreira sobre la posibilidad de que algunas comisarías -como es el caso de la décima de Pocitos- se subdividieran para tener distritos más manejables. Durante la entrevista se le consultó sobre la posibilidad de crear una unidad especial para la vigilancia en liceos. Y la respuesta fue similar en ambos casos: "para crear unidades hay que tener funcionarios, y estamos diciendo que estamos escasos, al límite, de personal".

El regreso a la capital supone para Ferreira casi el último desafío de su carrera. "Llevo 42 años en la Policía", comenta. De algún modo, añade, es como volver a su casa. Y como en cualquier casa siempre hay algo que arreglar.

Las cifras

1.500 personas procesadas en lo que va de 2010 en Montevideo, en su mayoría por delitos de drogas, rapiñas y hurtos.

1.200 es la cantidad de policías que la Jefatura capitalina tiene en comisión en otras unidades y con los que no cuenta actualmente.

La jefatura más grande del país

EL JEFE. El inspector principal Walder Ferreira Lima tiene 60 años y pasó a retiro en 2005. Es oriundo de Flores, está casado, tiene tres hijos mayores de edad y dos nietos. Antes de asumir en Montevideo fue jefe en Salto. El grueso de su carrera policial, lleva 42 años de servicio, la realizó en Montevideo. Entre otros destinos fue jefe de la custodia presidencial durante la primera administración de Julio María Sanguinetti. Prestó servicio en la Guardia Metropolitana, en comisarías, en la Dirección de Investigaciones y en la Dirección Nacional de Información e Inteligencia.

LA JEFATURA. Es la fuerza policial más numerosa del país, que en total cuenta con unos 26.000 efectivos. La Jefatura de Policía de Montevideo tiene un total de 7.670 funcionarios de los cuatro escalafones del Ministerio del Interior. La fuerza efectiva está compuesta por 4.430 policías ejecutivos. Jefatura tiene una capacidad de despliegue de 2,93 policías cada 1.000 habitantes, 8,4 policías por kilómetro cuadrado. Por ser la mayor unidad también le toca nutrir a otras de funcionarios. Actualmente tiene unos 1.200 funcionarios en pases en comisión fuera de la Jefatura.

ORGANIGRAMA. El comando está compuesto por el jefe de Policía, el subjefe y el director de Coordinación Ejecutiva. Le sigue un Estado Mayor General y la Oficina Centralizadora de Información Táctica (OCIT). Las direcciones de Administración, Asuntos Judiciales, Tesorería y Contabilidad. En el área ejecutiva: Dirección de Seguridad (comisarías), Dirección de Investigaciones, Dirección de Grupos de Apoyo y Departamento de Claves y Comunicaciones. El Regimiento de Guardia Republicana y dos guardias: Coraceros (caballería) y Metropolitana (infantería).

COMISARÍAS. La 1ª cubre Ciudad Vieja; la 2ª Centro (Sur); la 3ª Centro (Norte); la 4ª La Comercial; la 5ª Cordón y Parque Rodó; la 6ª Aguada; la 7ª Prado; la 8ª Sayago; la 9ª La Blanqueada; la 10ª Pocitos; la 11ª Malvín; la 12ª Cerrito y Parque Posadas, destacamento en Marconi; 13ª Edificio Libertad y Jacinto Vera; la 14ª Carrasco; la 15ª Unión y complejos Euskal Erría y Malvín Norte; 16ª Hipódromo e Ituzaingó; 17ª Borro y Casavalle; 18ª Ruta 8, Manga y Zona Franca; 19ª La Teja; 20ª Santiago Vázquez; 21ª Colón; 22ª Lezica; 23ª Pajas Blancas; 24ª Cerro y Cerro Norte.

No hay un alerta por casos de secuestro

El secuestro del empresario Ignacio Rospide se registró a pocos días de que el inspector Walder Ferreira asumiera como jefe de Policía capitalino. Unos veinte días antes había ocurrido otro caso, el del empresario Pascual Zarrillo.

Al ser consultado sobre si su personal especializado le había alertado sobre esta modalidad delictiva, Ferreira fue categórico.

"Por ahora nada indica que sea así, creo, y creo firmemente, que fueron hechos aislados -aseguró Ferreira-. Por suerte se han dado mensajes muy claros en cuanto a que acá ese tipo de delitos vamos a tratar de que no prosperen. Hubo un trabajo muy profesional, muy bien hecho de la gente de Delitos Complejos. Pero nada indica que eso vaya a seguir ocurriendo y estoy seguro de que en el futuro combatiremos con todos nuestros medios este tipo de hechos".

Debido a una reestructura que se está procesando, el Departamento de Delitos Complejos, al igual que el de Automotores y el de Delitos Económicos pasarán a integrar una división especializada en crimen organizado de la Oficina Nacional de Interpol. "Nos deja más rengos, pero son decisiones políticas y yo las conocía antes de asumir", reconoce.

Combate a bocas de drogas constante

"Cerramos dos o tres bocas de droga por día, pero no es suficiente", admite el jefe capitalino.

El combate al tráfico de pasta base, el mayor flagelo de los últimos tiempos, supone una historia de nunca acabar para la Policía. "Cerramos tres y de repente abren cinco, muchas veces en los mismos lugares que cerramos se vuelve a abrir, hay todo un comercio, una demanda que evidentemente exige que haya nuevas bocas", explica Ferreira.

La lucha contra el narcotráfico implica una división de tareas para la Policía. Mientras la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid) combate a las grandes organizaciones de traficantes, la Jefatura combate el tráfico al menudeo, los "pasadores" y las "bocas" de venta. Este capítulo de la lucha antidrogas está a cargo del Departamento de Orden Público de la Dirección de Investigaciones, por un lado, y de tres Grupos Antidrogas en la órbita de las tres zonas de la Dirección de Seguridad, que tiene a cargo las comisarías de Montevideo.

Todas las unidades trabajan en forma coordinada y reciben las denuncias que llegan a través de la línea 0800 2121.

"A veces un integrante de la familia que va preso y tienen que duplicar la venta para mantener al que está adentro, entonces es un reciclaje permanente, para ellos y para nosotros", dice el jefe.

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