EL PAÍS DE MADRID.
La desmotivación y el desinterés en el trabajo no son un fenómeno nuevo, pero han aumentado exponencialmente en los últimos años. Algunos especialistas lo llaman el síndrome del boreout (algo así como aburrimiento insoportable, en inglés), que vendría a ser el polo opuesto del trabajador quemado por un exceso de tareas (burnout). Se sabe que el estrés y la ansiedad afectan a parte de la población laboral. De igual modo, la desmotivación prolongada también puede tener consecuencias psicosomáticas.
El boreout surge cuando las tareas se reparten entre un círculo de empleados del que el afectado no forma parte. El desinterés llega ante trabajos de contenido pobre y sencillo para su nivel. La ocupación se convierte en rutinaria, poco estimulante, sin responsabilidad ni significado, dicen los autores de la obra "El nuevo síndrome laboral Boreout", Philippe Rothlin y Peter R. Werder. Aburrimiento unido a un sentimiento de tiempo vacío que se alarga, sin contenido. Las agujas del reloj parecen no avanzar. "Estos trabajadores se convierten en perezosos debido a esas circunstancias externas y posteriormente se encallan sin saber cambiar su situación", añaden.
Otros expertos discrepan. En situaciones de apatía laboral, muchos trabajadores no se preguntan lo que quieren hacer en su vida, apunta Iñaki Piñuel, psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá. "La mayoría afirma trabajar para ganarse la vida, prácticamente nadie se lo plantea como una realización personal o tarea significativa. La inercia les lleva a todo tipo de trabajos. Tarde o temprano surge una crisis existencial en la que la persona está de cuerpo presente y de mente ausente", explica.
Los estados alternativos a la felicidad laboral son el estrés (situaciones que superan al individuo por estar menos capacitado) y el aburrimiento (excesiva destreza para la tarea encomendada). "Cada persona debe encontrar cuál es la forma de obtener en su trabajo esa experiencia óptima o flujo, o un equilibrio entre el estrés y el aburrimiento, como explica el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, de la Universidad de Chicago", dice Piñuel.
Al alcanzar el estado de fluidez o de flujo, el trabajador se encuentra completamente centrado, dedica toda su energía psíquica a la tarea, las horas pasan en minutos y el funcionamiento pleno lleva a la persona a una armonía existencial donde la vida cobra todo su sentido. "No se trata de trabajar largas jornadas laborales, sino de que sean experiencias gratificantes por sí mismas", afirma Iñaki Piñuel.
"Todo trabajo es repetitivo en entre un 40% y un 60%", dice José María Prieto, catedrático de psicología de la Universidad Complutense de Madrid. "El problema es que pocos llegan a apreciar que incluso lo repetitivo es ya de por sí un privilegio". Uno de los elementos clave para abordar un entorno laboral negativo es, una vez recibida la ayuda psicológica necesaria, asumirlo como una estrategia para progresar y alcanzar nuevas metas.