Potencias debaten cómo hacer reforma financiera

EE.UU. Wall Street hace lobby y Obama intenta consenso

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(BASADO EN AGENCIAS)

Los ministros de Finanzas de las potencias internacionales se empeñaron ayer por resolver sus diferencias sobre la reforma de las regulaciones financieras mientras los lobbistas de Wall Street presionan al Congreso.

Los ministros de Hacienda y los presidentes de los bancos centrales del Grupo de los 20 se reunieron en la sede del FMI para intentar resolver las diferencias entre varias iniciativas de reformas financieras que han comenzado a impulsar Estados Unidos y otros países.

"La reforma financiera continúa siendo para nosotros el tema primordial del G-20``, dijo el viceministro de Finanzas alemán, Joerg Asmussen. El G-20 reúne a los principales países industrializadas y en vías de desarrollo como China, Brasil, Argentina, Corea del Sur y Rusia.

Los encuentros de ayer fueron una preparación para las charlas del fin de semana entre las principales juntas de políticas del FMI y el Banco Mundial.

El FMI entregó ayer a los gobiernos su informe sobre el proyecto de gravamen de las finanzas. La BBC divulgó una versión del documento en el que se proponen dos tipos de impuestos: uno aplicado a cada institución financiera, en función de sus activos y en particular de los elementos riesgosos, y otro, sobre los ingresos y las ganancias de dichas instituciones.

"Estamos convencidos de que el sistema fiscal puede contribuir a reducir la probabilidad de futuras crisis", explicó el jueves el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.

El FMI insiste en que el gravamen sea coordinado a fin de impedir que los bancos puedan evitarlo eligiendo el país en el que les convenga instalarse.

Strauss-Kahn también enfatizó en que "hay muchas áreas, sobre las agencias calificadoras, las transacciones privadas, los fondos especulativos, y otros problemas, en los que se anunció o ya se implementó medidas, por Estados Unidos, los europeos y los japoneses lo que es simplemente incoherente".

Lo cierto es que la reforma financiera no encuentra consensos. Más allá de los propios interesados, Canadá, por lo pronto, informó que "no seguirá el camino de la regulación excesiva, arbitraria, o punitiva de su sector financiero", dijo el ministro de Finanzas Jim Flaherty, según quien, el sistema financiero canadiense "no tiene por qué soportar los costos de rescate de instituciones financieras de otros países".

LOBBY. De aquí a que las propuestas lleguen a plasmarse en una ley aprobada quedará un trecho. Por lo pronto la reforma financiera que impulsó Estados Unidos todavía no logra la aceptación del Congreso ni de los operadores de Wall Street.

Allí se propone una mayor supervisión de Wall Street, mayores requerimientos de capital para los bancos, regulación sobre los derivados y una agencia de protección financiera para los consumidores.

Una versión de la reforma ya fue aprobada en la Cámara de Representantes y otra, presentada por el demócrata Chirs Dodd, recibió el visto bueno en el Senado. Esta última debe ser adoptada por el pleno de la cámara alta, para lo cual es necesario convencer a algunos republicanos. Según el jefe de los demócratas Harry Reid el primer voto sobre el inicio o no de los debates ocurrirá el lunes en el Senado. Y a partir de allí habrá que esperar.

La incertidumbre sobre qué ocurrirá llega al punto que el presidente Barack Obama resaltó esta semana la importancia de que la reforma no sea "laxa" y hasta amenazó con vetarla de considerar que no será lo suficientemente rigurosa a la hora de controlar a Wall Street. Incluso, anunció la posibilidad de una nueva crisis en caso de no aprobarse.

En los hechos, detrás de los intereses partidarios de los senadores y diputados están los intereses financieros de los operadores de Wall Street que, por lo pronto, se oponen a la norma Volcker, denominada por el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, que pretende limitar las actividades comerciales de propiedades de los bancos que toman depósitos. Obama reiteró esta semana su apoyo a la medida que es rechazada por Wall Street.

Otro punto es el del tratamiento del comercio de derivados en lo cual Obama sostiene que habrá "más transparencia".

En su discurso del jueves en Nueva York, Obama dijo que las reformas propuestas representan una "mejora significativa a las normas viciadas que tenemos hoy". Pero el empuje para conseguir que se promulguen esas reformas ha tenido que lidiar con "los esfuerzos de los furiosos lobbistas de la industria que buscan darle forma a sus intereses particulares".

Trabas: Ministro de Canadá dijo que no seguirán el camino de la "regulación excesiva".

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