El liceo de Los Cerrillos no dictó clases ayer debido a que las lluvias del domingo anegaron cinco de los diez salones, la biblioteca, administración, baños y espacios en los pasillos.
Docentes y alumnos del liceo de Los Cerrillos se encontraron con el panorama ayer al arribar al turno desconociendo la situación. Y, aunque sostienen que siempre sucede, coincidieron en que esta ha sido la peor de todas las inundaciones.
El profesor de Historia Daniel Martín dijo a EL PAÍS que el problema se debe a los desagües que no resisten y a las goteras en el techo. Rodeado de sus colegas y de padres que integran APAL, informó que desde hace una década se llueve el edificio a través de los techos. En 2001, recordó, las clases se suspendieron varios meses. El problema "no se solucionó" en su totalidad "y se sigue lloviendo" en salones y pasillos. "Eso es permanente", dijo. A eso se suma que no hay saneamiento y se desbordan las cámaras. "Se inundó la parte baja del liceo, no se pudo desagitar y vuelve el agua para el interior", explicó.
Por lo general, cuando llueve, "se soluciona en el momento", pero la del domingo fue una lluvia tan abundante que no dio posibilidad.
Sobre las 11 de la mañana, dos auxiliares de servicio seguían sacando agua y secando.Habían comenzando la fajina a las 6 de la mañana. "Siguen sacando agua y limpiando" indicó. UTE cortó la energía eléctrica para evitar riesgos ya que varios tomacorrientes fueron alcanzados por el agua.
"Nos dijeron que dejáramos los enchufes bajos hasta que se seque todo y antes de rehabilitar el servicio, consultar a un técnico para que haga un control", señaló.
El liceo tiene 500 alumnos que concurren en dos turnos, de 1º a 6º año. La directora e inspectora departamental estaban al tanto de la situación. Los docentes esperaban que las autoridades de Secundaria hicieran acto de presencia en el lugar. Suponían los docentes que se estaban estudiando las medidas a tomar porque desconocían cuánto tiempo tendrían que estar sin clases. "Habrá que ver qué se puede hacer de forma urgente, revisar los desagües y el problema más de fondo que es el del techo y que arrastramos hace mucho tiempo sin que todavía se de una solución definitiva".
En tanto, APAL se prepara para hacer algún tipo de actividades que les permita recaudar fondos y ayudar a la mejora del local estudiantil. Leonel Aguilar, presidente de la comisión dijo a El País que el problema se arrastra desde la inauguración del liceo.