Ante la falta de palabras, buena es la música

Regreso. Pablo Stoll estrena el viernes su tercera película, "Hiroshima": un musical mudo.

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MATÍAS CASTRO

Pablo Stoll, el codirector de "Whisky" y "25 watts", estrenará este viernes su tercer largometraje: "Hiroshima", ahora dirigido solo por él. La premisa del film parece quebrar con el panorama actual del cine, y no solo el uruguayo.

Lo más llamativo no es que el protagonista de Hiroshima sea el propio hermano de Stoll, interpretándose a sí mismo. Tampoco que en la película aparezca el resto de su familia, ni que el estreno llegue precedido de menciones especiales de los jurados de dos festivales de prestigio como el de Mar del Plata y el de La Habana. Lo llamativo es que no solo se trata de una película muda, sino que para contar su historia utiliza intertitulos, esos carteles de texto que se insertaban en las películas mudas. El recurso no solo está en desuso, como es obvio, sino que impone un desafío a quien lo use (y por eso la película genera una mayor intriga), ya que proviene de tiempos en que el cine dependía enteramente de su imagen y no contaba ni con diálogos ni con efectos de sonido como herramientas para que el espectador comprendiese la película.

"Hiroshima es el retrato de un personaje solitario que está un poco distanciado de la realidad que lo rodea. Ese personaje está basado libremente en la vida de mi hermano, Juan Andrés Stoll, que es el actor de la película. Los personajes que aparecen en la película están actuados en muchos casos por las personas verdaderas. El padre de Juan es verdaderamente nuestro padre, también el hermano, la madre y los miembros de la banda", explica Stoll desde sus notas publicadas en la web de la película. El resto de los actores que participan son amigos y gente cercana a los dos hermanos Stoll y, según aclara el director, interpretan personajes más o menos similares a quienes son. "De esta manera , jugando con el limite entre ficción y realidad, Hiroshima cuenta una versión un poco onírica y un poco irónica de los días de Juan".

El giro onírico es nuevo con respecto a las dos películas anteriores de Stoll, pero no tanto lo irónico. El humor, más presente en 25 watts que en Whisky, aparecía en diferentes formas. La primera película había sido una propuesta inteligente, que mostraba una realidad de tres jóvenes que no era ajena a la experiencia de Stoll y su viejo socio y amigo Juan Pablo Rebella. Había como un aire de familiaridad entre la ficción y la vida real que, a pesar de las notorias diferencias, se mantenía en Whisky.

No parece extraño que al dar su primer paso en solitario el realizador se haya enfrascado en un proyecto tan íntimo y en el que estaría muy rodeado por los suyos. Pero este "musical mudo", tal como lo anuncian, no se promociona como un ejercicio de exhibicionismo, más allá de la inevitable referencia al protagonismo de su hermano.

El proyecto surgió hace unos seis años, cuando Juan Stoll trabajaba en una panadería por las noches y durante el día mantenía una vida de la que su familia conocía poco. Pablo le preguntó y comenzó a tomar apuntes de lo que le contaba. El proyecto tomó nueva forma tiempo después cuando fueron juntos a ver a una banda argentina y pasaron siete horas sin hablar, pero se divirtieron. Ese fue el punto en el que, según ha contado en entrevistas previas, el director se dio cuenta de que su película debía ser muda.

Juan Stoll, el de la vida real, habla poco y es una persona ensimismada. "Mi desafío como realizador, era tratar de expresar ese extrañamiento de una manera cinematográfica que pudiera hacernos sentir, cómo espectadores esa extrañeza del personaje frente a lo cotidiano. Por eso en Hiroshima cuando los personajes hablan no los oímos y esos diálogos están contados a través de intertítulos, como en el cine mudo", agrega en sus apuntes.

Pero con independencia de la falta de palabras y de los intertítulos, la película tiene una banda sonora más que prometedora. En ella participan los Genuflexos (la banda de Juan Stoll), la interesante agrupación de música para niños Relaciones Sexuales (no dejarse engañar por el nombre) y grupos tan diversos como DanteInferno, Perdonalos Garrido!, Psiconautas, Estado de Fetidez, Los Ases del Beat, Reverb y The Supersónicos. En ese sentido es que el film es anunciado como un musical. De hecho, la música es un elemento importante del que el director se valió para pintar el universo de su hermano y también su forma de relacionarse con el resto del mundo.

En el panorama actual inundado por el cine ruidoso, estruendoso y muchas veces obvio, una película así no solo se ve como una rareza sino que es bienvenida.

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