El secuestrador que está prófugo votó por matar a Ignacio Rospide

Caso abierto. La Policía busca al captor que tiene varios antecedentes

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R. ROSSELLO Y P. MELÉNDREZ

Osvaldo Furtado, el prófugo del caso Rospide, fue el que votó por matar al empresario cuando naufragó el secuestro. La Policía continúa trabajando para capturarlo y no se descarta que el otro involucrado que quedó libre vuelva a comparecer.

"Yo lo único que voy a decir es que gracias a mí no matamos al viejo". Esas fueron las primeras palabras del panadero H.B. cuando le tocó comparecer ante el juez Daniel Tapié y la fiscal Ana Tellechea.

H.B. aludía a la votación que hicieron los cuatro secuestradores en la noche del viernes 19 y que el propio Ignacio Rospide pudo escuchar desde el pequeño cuarto donde era mantenido en cautiverio. El empresario relató esa situación al periodista de canal 10 que lo entrevistó en la puerta de su edificio ayer temprano en la mañana, cuando Rospide se disponía a viajar al interior para tomarse algunos días de descanso.

Esta "votación" echaría por tierra la hipótesis del autosecuestro que los abogados defensores del panadero H.B. y del indagado S.V. instalaron en la etapa final de la audiencia. De hecho, esa versión fue plenamente descartada ayer por el jefe del Departamento de Delitos Complejos, el comisario San Ángel Rosas, luego de recibir el reconocimiento oficial en el Ministerio del Interior.

"Descartamos la hipótesis del autosecuestro. Ayer se hicieron instancias judiciales en las que quedó bien claro que esto fue un secuestro y que los autores fueron procesados por ese delito", declaró el jefe del equipo de investigadores.

Esta hipótesis tampoco es compartida por el abogado defensor del empresario M.C.R., Pablo Barreiro. "No hay elementos para decir que haya sido una simulación", reconoció el abogado al ser consultado ayer por El País. En cambio, el defensor Diego Durand, sostuvo que pensaba fijar su estrategia en el caso sobre la base de una simulación por parte de Rospide. "Si aparece una persona que tiene un embargo del Banco Central y se niega a responder o lo hace con evasivas cuando se le pregunta por cuánto es el embargo, yo puedo perfectamente pensar, en base a la frescura de las declaraciones de mi defendido, que Rospide estuvo de acuerdo con ellos para montar un autosecuestro", indicó Durand.

No obstante, el cúmulo de indicios, el testimonio de la víctima y la convicción tanto de los investigadores como de los magistrados actuantes destierran esa posibilidad. En cambio queda en pie una conspiración urdida por M.C.R., un empresario apremiado por una situación económica complicada, según indicaron fuentes de la investigación.

La trama la completan, además del panadero procesado, dos individuos con antecedentes y al menos uno de ellos vinculado al tráfico de drogas.

HORAS CRÍTICAS. "¿El viejo estuvo ahí?", preguntó con voz angustiada Luis Ignacio Rospide, el hijo del empresario, a un asiduo del club Armonía poco antes de la medianoche del jueves 18 de marzo.

Así comenzó la peripecia para la familia del ex corredor de bolsa. Asesorados por un abogado amigo de la familia, unos minutos después de la primera llamada de los secuestradores llamaron al Departamento de Delitos Complejos.

Allegados tanto al grupo familiar, como al círculo del Armonía señalaron a El País que en esas primeras horas nadie sospechó de M.C.R. El empresario de San José había sido el encargado del asado de esa noche -aunque no de la parrilla, como puntualizó un asistente a la reunión-, ya que compró la comida y la bebida y luego se encargó de cobrar el "ticket" de $ 500 por cabeza de la cena.

Mientras en el estacionamiento del club, sobre la rambla, H.B., S.V. y el aún prófugo Osvaldo Furtado, metían a empujones a Rospide dentro de un Fiat Uno blanco, M.C.R. cenaba y charlaba amigablemente con los invitados de esa noche. Quienes estuvieron allí señalaron que en ningún momento se lo vio nervioso o preocupado a M.C.R., tampoco se advirtió que hablara por su celular.

Sin embargo, en el curso de la investigación se detectaron varias llamadas que M.C.R. cruzó con H.B. entre la medianoche de ese día y las 8 de la mañana del viernes 19, según indicaron fuentes de la investigación a El País.

Esa mañana, a las 11, hicieron hablar a Rospide por celular para dar la "prueba de vida". En una comunicación previa los secuestradores fueron explícitos: pidieron "dos palos verdes" como rescate. La precisión no estaba demás, ya que en el primer pedido de rescate el secuestrador se había limitado a pedir "dos palos", sin precisar en qué moneda.

Rospide, en tanto, ignoraba cuánto estaban pidiendo. En determinado momento intentó salir de la pequeña habitación en penumbras y una voz le preguntó a través de la cortina que quería. Pidió un vaso de agua, más tarde recordaría cómo era la taza en la que le habían dado agua, al igual que el cuadrito colgado en la pared con una foto de H.B. cuando era niño con equipo de fútbol.

Cuando finalmente los secuestradores comenzaron a ser conscientes de que nunca obtendrían una cifra tan elevada y que además la Policía ya estaba tras ellos, se reunieron para votar qué hacer con Rospide. Como reconoció H.B. en el juzgado él votó por liberarlo con vida, Osvaldo Furtado votó por matar al rehén. Finalmente triunfó la liberación sin cobrar el rescate. Cuando fueron detenidos, los secuestradores admitieron que cuando dejaron a Rospide en la rambla advirtieron la presencia policial.

LA MANO DE OBRA. Si del empresario M.C.R. puede decirse que fue el "ideólogo" -y para el juez y la fiscal las pruebas fueron contundentes, señalaron fuentes judiciales-, el panadero H.B. su colaborador inmediato y ejecutor, de los otros dos puede decirse que fueron la "mano de obra" más barata de la operación.

Según informaron fuentes policiales, Osvaldo Furtado es un maragato con varios antecedentes por delitos de hurto, medio hermano de un hombre conocido por el apodo de "El Colita", que fue enviado a prisión hace casi dos meses al incautársele un cargamento de 35 kilos de marihuana.

Los investigadores creen que Furtado y otro de los indagados estaban involucrados en el tráfico al menudeo de drogas. Tanto él como S.V., detenido y liberado, estaban a cargo del reparto de pan del negocio de H.B.

Sobre Furtado pesa ahora una orden de captura a nivel nacional. Los investigadores de Delitos Complejos cuentan con que será capturado en pocos días. Se cree que su detención permitirá completar el cuadro y echar luz sobre algunos puntos todavía oscuros del caso.

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