El miércoles de noche Peñarol y Nacional jugaron en el estadio Centenario a beneficio de los damnificados en Haití, pero el juez tuvo que dar por finalizado el partido antes de tiempo, a causa de las agresiones entre hinchas y la Policía. Dos detenidos, cinco agentes heridos y varios destrozos cometidos en la tribuna, baños y mostradores, fue el resultado del episodio. El País consultó al sociólogo Antonio Pérez García en busca de una explicación a los desmanes que ya son una mala costumbre en las canchas. Según el experto, el fenómeno de la violencia de multitudes acompaña el crecimiento de las ciudades, sumado a una búsqueda de identidad y un grave problema cultural.
La idea era buena: disputar un clásico entre jugadores históricos de Nacional y Peñarol, y cobrar 50 pesos la entrada. Lo recaudado se destina a la construcción de un hospital y una escuela de tiempo completo en la ciudad de Puerto Príncipe, en Haití. Lo malo fue que el superclásico solidario no pudo finalizar, debido a incidentes. Hinchas de Peñarol arrojaron banquetas a la Policía y terminaron con disturbios en los alrededores del Centenario.
"Se comenzaron a generar incidentes en la tribuna Amsterdam", cuenta Mario Romano, director de la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO), a El País. "Algunos hinchas corrían, otros agarraban butacas y las tiraban". Estos sucesos, ocurridos cinco minutos antes de que terminara el partido, opacaron la causa humanitaria por la que los 5 mil espectadores y los ex jugadores estaban allí reunidos.
A primera hora de ayer, CAFO evaluó los daños materiales ocasionados, entre los que se cuentan más de 70 butacas, deterioros en el baño de damas y en los mostradores.
La Jefatura de Policía de Montevideo informó que los incidentes terminaron con cinco agentes con heridas leves y golpes, pero que todos fueron dados de alta. Los policías recibieron pedradas, botellazos y pedazos de butacas. El saldo fue de dos detenidos, uno mayor de edad y el otro menor, que ya fueron liberados. A la Policía, se supo, le consta que "los que estaban haciendo lío eran hinchas de Peñarol" y afirmaron que "no hubo provocación" por parte de los uniformados.
Por qué la VIOLENCIA. Para Antonio Pérez García, sociólogo y psicólogo social, el fenómeno de la violencia de multitudes "acompaña el crecimiento de las grandes ciudades a lo largo del siglo XX. Lo que se agrega es la dificultad para enfrentarlos. La pelea fue entre hinchas de Nacional y de Peñarol. En la tribuna donde estaban los de Peñarol, ingresa la Policía para poner orden. Todos se vuelven contra la Policía y se incrementa la violencia, terminando con un gran destrozo. Quizás la represión no sea el mejor camino, y en estas circunstancias se pone en juego el crecimiento de la violencia porque la Policía está marcada por el simbolismo de represora".
-¿Cuál es el camino entonces?
-Es complejo. El esfuerzo de contención hay que hacerlo. Tal vez haya que estudiar cómo. Hay experiencias exitosas. Por ejemplo, cuando la Policía está de civil, entre el público, e interviene al inicio del proceso violento. Después que se los dejó tirar piedras, pararlos es muy difícil.
-Siempre ocurre en la cancha.
-Se ha estudiado que los partidarismos en el fútbol se convirtieron en una de las fuentes de identificación más fuertes de la sociedad contemporánea. En sociedades donde las identidades son borrosas, efímeras, los clubes de fútbol reemplazaron buena parte de las fuentes tradicionales de identidad. El hecho de que otro que es de mi cuadro haga algo, me dispone a sumarme y se generan grupos en acción. Las personas tienen necesidad de identificarse con algo, con lo que haya.
-Volvemos a que es un problema es cultural.
-Sí. Supone cambiar los modos de ver, valorar, sentir y actuar, típicos de una sociedad en su conjunto y requiere soluciones de largo plazo, sin perjuicio de las que se deben tomar en el corto plazo, como la represión que hay que hacerla lo más inteligentemente posible.