Monarquías ante el reto de tener vigencia en este siglo

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Don Juan Carlos

REY DE ESPAÑA

Una sociedad compleja demanda una monarquía renovada. La corona española mantiene su prestigio pese al avance de las ideas repúblicanas. El Rey se adapta a los modernos esquemas de gobierno, y conserva el afecto de los españoles. La monarquía cuenta con el 66 % de aprobación, pero la oposición a este régimen crece a ritmo continuo. Ya se escuchan voces que opinan que su hijo, Felipe, debería presentar su cargo a referendúm. El rey Juan Carlos acepta el desafío y continúa trabajando para consolidar la aprobación de su nación.

MABEL GALAZ | EL PAIS MADRID

Mediador, pacificador, embajador mundial. Éstos son algunos de los papeles que en diversos sectores de la sociedad española se le atribuyen a un rey del siglo XXI. Don Juan Carlos goza de un amplio margen de aceptación. Y una gran parte de representantes de partidos políticos, empresarios, líderes sindicales y expertos en derecho constitucional sostienen que si el trabajo de la Monarquía evoluciona bajo esos parámetros, seguirá teniendo sentido en los próximos años. "El Rey hace ya ese papel y el Príncipe también. Don Felipe es un profesional del siglo XXI", asegura la secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano. "Ambos son útiles cuando el Gobierno les necesita. Ellos saben que tienen que adecuarse a los nuevos tiempos y, sin salirse de lo que dicta la Constitución".

El 66% de los españoles cree que la monarquía parlamentaria es el régimen mejor para gobernar España. Los que están a favor de instaurar una hipotética tercera república reflejan un incremento sostenido en ese mismo periodo. En 2009, se han incrementado en 10 puntos y han dado el salto hasta el 25%.

Las instituciones que inspiran más confianza a los españoles son, por este orden, el Ejército, la Policía y la Monarquía.

A pesar de este respaldo mayoritario, son muchos los sectores que coinciden en que tiene que darse una evolución en el trabajo del Rey.

"El artículo 56 de la Ley establece que el jefe del Estado modera el funcionamiento de las instituciones...", señala el catedrático de Derecho Marc Carrillo.

Para un buen ejercicio de esta función, el Rey tiene el derecho a ser informado. Por esta razón, mantiene entrevistas con el presidente del Gobierno. Pero también está condicionada su libertad de expresión.

"El jefe del Estado ha de poder dirigirse a la sociedad a través de mensajes genéricos, al margen de la controversia política", señala Marc Carrillo. Pero todos los discursos del Rey son supervisados por el Gobierno.

En la Casa del Rey se trabaja ya en dar una nueva forma pública al trabajo de don Juan Carlos. Desde hace un mes, el Rey informa de su trabajo de despacho. Ahora se sabe a quién recibe y de qué hablan. Algo imposible hasta ahora, puesto que la gran mayoría de las reuniones eran secretas. Una de las primeras reuniones que se hizo pública fue la de don Juan Carlos con los líderes sindicales. "Se armó un revuelo innecesario", afirma Cándido Méndez. "Es normal que el Rey nos llame y pida información, sobre todo en momentos en que hay problemas. Ese día fuimos a La Zarzuela para contarle nuestro punto de vista. El Rey escucha y siempre está dispuesto a echar una mano". Méndez revela que acude al despacho del rey con cierta frecuencia.

"Claro que tiene sentido una Monarquía en España en el siglo XXI si pensamos en que el Rey sea una figura de representación internacional en un mundo global", añade.

"Felipe, su hijo, también hace un buen trabajo fuera. Yo he visto cómo se mueve. Es una persona muy preparada".

ACCIÓN. Cayo Lara es de los líderes políticos más críticos con la Corona, a la que no ve sentido ahora, ni futuro en el siglo XXI. "Parece increíble que se pueda hablar de súbditos y reyes", advierte Cayo Lara. "Si alguien quiere representar a España, lo primero que debe de hacer es someterse a un referéndum". A juicio del líder de IU, los españoles son juancarlistas, no monárquicos. "Si Felipe quiere heredar la situación de su padre debería de someterse a una votación", reclama.

Miguel Ángel Cortés, portavoz adjunto del PP en el Congreso, cree que abrir un debate sobre la Monarquía ahora es "de segundo nivel". "Es la institución que más apoyo tiene de la gente", dice.

Una de las labores más recordadas de Juan Carlos fue la mediación que se le encomendó en la Cumbre Iberoamericana de Montevideo. Por aquellas fechas, Argentina y Uruguay vivían una enconada tensión debido a las papeleras instaladas en Uruguay, junto al río de la Plata, frente a Argentina. Los argentinos se quejaban de que iban a ser víctimas de la contaminación mientras Uruguay se quedaba con el negocio. El Rey aceptó el compromiso de ayudar. La garantía de don Juan Carlos fue fundamental para que ambas partes se sentaran a negociar.

EL COMERCIO Y EL REY

El Rey no sólo abre puertas, sino que se las abren. Mientras que Bush jamás invitó a Zapatero a la Casa Blanca, el Rey medió y acudió a su rancho. Hace un mes, cuando Obama decidió no acudir a la cumbre UE-EE UU de mayo en Madrid, invitó al Rey a almorzar en la Casa Blanca. Para los empresarios, la presencia de la familia real es de gran ayuda a la hora de abrir mercados, sobre todo en el Golfo Pérsico y Sudamérica. "Siempre están dispuestos a ayudar. Mandan cartas, hacen llamadas. Sabemos que contamos con el Rey y su familia siempre", concluye Javier Gómez Navarro, presidente del Consejo de Cámaras de Comercio.

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