SANTIAGO | AFP
Los chilenos vivieron una noche de terror al ser despertados en la madrugada de ayer por un fuerte terremoto de 8,8 grados, que dejó decenas de muertos y grandes daños en viviendas e infraestructura, principalmente en la zona centro-sur del país.
A las tres y media de la mañana se inició un fuerte movimiento telúrico, que se extendió por al menos dos minutos, generando escenas de pánico entre la población, que se volcó de inmediato a las calles en busca de lugares seguros.
"Es lo peor que he vivido en mi vida", comentó Sebastián, un joven de 22 en las afueras de su casa en un condominio en el barrio de Ñuñoa, en el oriente de Santiago, donde todos los vecinos se congregaron en patios y calles.
"¿Están todos bien?", se preguntaban los vecinos entre ellos, en medio del llanto y la incredulidad, en especial entre mujeres y niños, al tiempo que se desataba una desaforada carrera por hacer llamadas telefónicas para saber el destino de sus familiares.
La situación se vio agravada por la oscuridad de la noche tras un inmediato y generalizado corte de energía eléctrica que sobrevino después del fuerte sismo y el colapso de las líneas telefónicas.
La mayoría de las casas en la capital no sufrieron daños externos, aunque en su interior se observaban secuelas del terremoto, principalmente por la caída de artefactos eléctricos, la rotura de vidrios y caída de estanterías y ornamentos.
Santiago, la capital chilena de seis millones de habitantes, resistió relativamente bien el sismo, de acuerdo a las autoridades.
Varias carreteras urbanas estaban destruidas. Antiguas iglesias, como la de la Divina Providencia en un céntrico sector de la capital, había sufrido serios daños, al igual que la estructura del moderno aeropuerto de Santiago, según imágenes de la televisión.
La situación era lógicamente más grave en el lugar del epicentro del sismo, ubicado en las cercanías de la ciudad de Cauquenes, unos 400 km al sur de Santiago y donde se ubican la mayoría de las víctimas, según los datos divulgados por la Oficina Nacional de Emergencia.
Algunos relatos señalan que se ven "escenas dantescas" de destrucción, con pueblos enteros arrasados en esa zona del centro-sur de Chile.
Un puente caído, decenas de construcciones dañadas y calles obstruidas por escombros era el panorama que mostraban las primeras imágenes televisivas de Concepción, la gran ciudad más cercana al epicentro del sismo.
Un reporte de la Televisión Nacional de Chile señaló que en la ciudad, que tiene medio millón de habitantes, habrían muerto unas 32 personas, tras la caída de edificios y casas en la parte central del lugar.
Un edificio de 15 pisos, de menos de dos años de construcción se derrumbó en la sector de la Costanera de Concepción, donde cuerpos de rescatistas trabajaban aún en la evacuación de personas atrapadas, según mostró la televisora.
El edificio de la Intendencia o gobernación también se vino abajo, al igual que el puente viejo sobre el Río Biobío, que estaba cerrado al tránsito de vehículos. La televisión mostró imágenes de carreteras onduladas, y automóviles volcados o colgando de viaductos. En Cauquenes no habían datos oficiales por falta de comunicación.
Zona de catástrofe
Todas las operaciones del Aeropuerto de Santiago han sido canceladas, y se prevé que el aeropuerto estará cerrado 72 horas. Los aviones con destino Chile que ya habían despegado cuando se produjo el sismo han sido desviados a Argentina. Las regiones de Valparaíso, Santiago, Ohiggins, Maule, Bio Bio y La Araucania fueron decretadas zona de catástrofe.
Historia de actividad sísmica
Chile está situado en una de las zonas con más intensa actividad sísmica del mundo, con la convergencia de dos grandes placas tectónicas que provoca sismos de 8 grados de magnitud cada diez años aproximadamente, explicó Rolando Armijo, del Instituto de Física del Planeta de París.
La superficie de la Tierra está dividida en placas tectónicas en movimiento unas respecto de las otras. En numerosas regiones costeras, las placas oceánicas se deslizan sobre las placas continentales: lo que llaman subducción.
"Las zonas de subducción son las regiones del globo más expuestas a riesgos sísmicos y a los tsunamis", destacó Armijo. El perímetro del Pacífico es una zona de subducciones particularmente activa en materia sísmica.
En Chile, justamente, se produjo el terremoto más fuerte de la historia el 22 de abril de 1960 en Valdivia: un temblor de magnitud 9,5 en la escala de Richter.
Este gigantesco sismo rompió más de 1.000 km de contacto entre dos placas activas, la océanica, llamada de Nazca, y la de América del Sur, y provocó un tsunami cuyos devastadores efectos fueron percibidos en todo el Pacífico.
La intensa actividad sísmica de Chile resulta de la muy rápida convergencia de la placa de Nazca y de su subducción bajo el borde oeste del continente sudamericano, lo que provoca una marcada deformación por los Andes.
Casi todas las ciudades costeras de Chile fueran afectadas por un gran sismo durante el siglo pasado. El país tiene una larga historia de tsunamis asociados a los sismos.