D.I./L.N.
El nuevo mapa legislativo evidencia ciertos desequilibrios de fuerzas en el FA, donde el MPP tiene la amplia mayoría de la bancada. En el Partido Nacional las fuerzas está repartidas y en los colorados priman los legisladores de Vamos Uruguay.
El MPP tendrá la última palabra en el Parlamento porque contará desde mañana con el 37% de los senadores oficialistas (6 de 17), y el 50% de los diputados, es decir 25 de los 50. En otras palabras, nada podrá hacer la bancada del Frente Amplio sin el consentimiento del MPP.
En el Partido Nacional las fuerzas estarán más repartidas: de los nueve senadores, cinco serán de Unidad Nacional (UNA) y cuatro de Alianza Nacional. De las 30 bancas que obtuvo en Diputados, once serán para el Herrerismo, la misma cantidad para Alianza Nacional; tres para Correntada Wilsonista, de Francisco Gallinal; otras tres para Aire Fresco, de Luis Lacalle Pou; una para la Tercera Vía, de Alberto Perdomo, y uno para Soplan Vientos Nuevos, de Carmelo Vidalín.
Como los sectores menores sumarán con el Herrerismo en UNA, superarán ampliamente a la gente de Larrañaga: 19 a 11. En el Partido Colorado, el dominio de Vamos Uruguay, de Pedro Bordaberry, es claro. De los cinco senadores colorados, Vamos Uruguay tendrá tres y Proba los otros dos. En Diputados es más acusado, ya que Vamos ocupará 14 de las 17 bancas coloradas.
La cuarta fuerza en el Parlamento será el Partido Independiente, que tendrá dos bancas en Diputados y ninguna en el Senado.
especiales. Aunque algunas iniciativas del Poder Ejecutivo sólo necesitarán los votos del oficialismo, otras no podrán prosperar sin el apoyo de la oposición.
Según lo que establece la Constitución, la mayoría absoluta con que cuenta el Frente Amplio, le puede servir para la creación de ministerios; reglamentar el recurso de referéndum por iniciativa popular; autorizar la emisión de deuda pública; instituir monopolios estatales o municipales; aprobar impuestos; o autorizar la participación del Estado en empresas privadas.
En el caso de las leyes que requieren mayoría especial de 2/3 o de 3/5, necesariamente el Frente Amplio deberá buscar acuerdos.
La coalición cuenta con 50 diputados y 17 senadores, contando el presidente de la Asamblea General, es decir, un total de 67 legisladores.
La oposición 63. Los tres quintos (78 votos) son necesarios para muy pocas leyes, pero pueden ser relevantes en el proceso de reforma del Estado, para aprobar una norma que permita integrar capitales privados en los entes autónomos o en los servicios descentralizados.
Dos tercios de votos (87), son necesarios para elegir los integrantes de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo Contencioso, los miembros neutrales de la Corte Electoral, y del Tribunal de Cuentas.
En el caso de estos dos últimos organismos, habrá que ensayar ese acuerdo, para que su integración refleje la nueva realidad política.
Pocas leyes de consenso
En la Legislatura que finaliza se aprobaron 762 leyes. Hay varias consideradas de peso las que, casi siempre, contaron con el voto exclusivo del Frente Amplio, como la reforma tributaria (2006), la reforma educativa (2007) o la que modifica el régimen de adopción y la centraliza en el Inau (2009). Hubo otras iniciativas que recibieron el apoyo parcial de la oposición como la reforma de la salud (2007), las disposiciones para el tránsito y la seguridad vial (2008), la conocida como ley del "coscorrón" (2008), la que consagra la unión concubinaria (2008), la ley de negociación colectiva (2009), la ley sobre biocombustibles, o la ley de ordenamiento territorial (2009). La única reforma trascendente votada por la oposición fue la ley de defensa nacional (2009). Empero, otras leyes significativas para el Poder Ejecutivo fueron dejadas de lado por el Frente Amplio, como la de los intermediarios en contratos en el fútbol, el que regula las actividades financieras no controladas por el Banco Central, el proyecto denominado cuota pantalla, que obliga a los canales privados de televisión a emitir un 50% de programas uruguayos.