Sarah Palin en carrera presidencial al frente de grupos conservadores

Polémica. Deja Alaska, edita un libro y recorre el país atacando a Obama

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Es una hermosa mujer, de fuerte personalidad (un "bulldog" según sus rivales), que pasó en pocas horas de ser casi una desconocida en la lejanía del frío de Alaska a recibir el aplauso como candidata a vicepresidente de la fórmula republicana.

También apenas exhibió su carácter avasallante abrió las puertas a las más duras críticas de la mayoría de los medios de difusión y se convirtió en el centro de los dardos de los "cerebros" de la campaña electoral demócrata de Barack Obama.

Y en esa dura puja por la presidencia de EE.UU. fue objeto de burlas, "pisó terreno resbaladizo que buscó ridiculizarla en programas televisivos" y se vio claramente que no "mimetizaba " con su compañero republicano, un hombre de tono calmo y voz y términos mesurados. Ella ofrecía una fotografía completamente diferente. "Subía al estrado con un discurso ultra conservador, religioso, manejando términos muy severos con el presidente Obama".

Había sectores de gente que deliraba con sus palabras, otro rechinaba los dientes y clamaba por reducir el tono. El resultado final se conoce. El carismático Barack Obama y la efectiva y poderosa Hillary Clinton arrasaron.

Todos los estadounidenses pensaron que tanto McCain como Palin quedarían en un segundo plano político. McCain hoy sigue en actitud muy tranquila y sin cruzar demasiadas espadas con los demócratas desde su banca del Congreso.

Palin en cambio hace todo lo contrario. Tomó el sable y salió a la lucha partidaria, ideológica y publicitaria. A los pocos meses renunció a la gobernación de Alaska ( "se retira a cuarteles de invierno después de la derrota", se dijo) y comenzó a recorrer el país con un "verbo encendido" y ácidas críticas a diestra y siniestra. No se han salvado sus correligionarios y obviamente menos Obama y el elenco en pleno de la Casa Blanca.

Pero desde muchos ángulos recibe castigos e intentos de la prensa, muy enfrentada, de dejarla "mal ubicada en cada una de sus apariciones públicas".

Sarah Palin, 46 años, tiene cinco hijos: Track, el mayor de 21, se alistó en el Ejército y estuvo un año en el frente en Irak y el menor, Trig, fue diagnosticado meses antes de nacer con síndrome de Down, casi de la misma edad que su nieto, de la hija mujer mayor, 20, Bristol. Su marido, Todd, trabaja para la empresa petrolera británica BP.

Palin, buena estudiante, deportista de primera línea, destacada en el hockey, laureada Miss Alaska, compitió en el concurso de Miss Estados Unidos. Fue alcalde de Wasilla y luego Gobernadora de Alaska, hasta su alejamiento. Hace unos meses, en medio de gran publicidad, dio a conocer un libro de 413 páginas en el cual relata con una pluma ágil y su estilo punzante ( "Going rogue, an american life") la campaña electoral, que sorpresivamente le tocó vivir. Pocos quedan en pie en las páginas de los que se cruzaron en el camino electoral. Entre ellos el propio jefe de campaña republicano, Steve Schmidt, al que tilda de "frío" y lo desnuda como ineficaz. Respondió el aludido recordando que se gastaron de comienzo 500 mil dólares para la investigación de la personalidad de Palin antes de su designación y también para prepararla para sus apariciones públicas.

El libro resultó un éxito editorial y económico. Se vendieron un millón y medio de ejemplares y Sarah Palin embolsó de ganancias 1.250.000 dólares

Y no volvió a su casa de Alaska luego de los lauros como escritora. Su carácter activo y de "mujer de armas tomar", como la definen los periodistas, la impulsan a seguir en la escalada partidaria. Siempre ante la consulta sobre si aspira a ser candidata republicana a la presidencia, responde: "Nada he decidido, pero estoy segura que Dios me mostrará cual es la siguiente puerta abierta".

La gente que la sigue en cada Estado que recorre en caravana, con reiteradas alusiones a Ronald Reagan (apodado como el republicano revolucionario), ante un claro discurso neoconservador y populista, se enardece y vocea, interrumpiendo sus palabras: "¡Sarah, Sarah!". Y ella sugiere y el público sigue el ataque a Obama: "¡Es socialista, va a destruir el país que nuestros antepasados blancos construyeron!".

Acaba de participar en Nashville en la primera conferencia, a estadio colmado, del "Tea Party", que agrupa a sectores más ultras del partido y toma su nombre del movimiento de los colonos en Boston, en 1773, cuando se levantaron contra el dominio británico por el aumento de los impuestos, en ese momento sobre el té. Recibe Palin por cada intervención 100 mil dólares. Es un sector de estadounidenses que rechazan de plano la política de Obama. Esa reacción popular contra la Casa Blanca intenta aglutinarla Palin, la cual en su oratoria no deja de marcar que "Obama habla y habla él solamente, y no escucha lo que el ciudadano, la gente en general, desea y necesita decirle. Y luego él mismo molesto clama, ante los desastres electorales, por la falta de comunicación con el pueblo americano. Estados Unidos necesita un comandante en jefe y no un profesor de derecho", remarcó la dama.

Pero los medios de difusión, especialmente los columnistas de televisión, buscan dejarla en ridículo y sacan a luz reiteradamente tropiezos que tuvo al comenzar la campaña electoral y en la actualidad le deslizan cáscaras de banana, aunque ahora en menor grado, porque muchas veces la interrogante envenenada retorna como un boomerang, de una mujer que no cede ni se amilana ante las "estrellas" de los medios.

Igual se le recuerda cuando no pudo citar ninguna de las grandes decisiones del Tribunal Supremo, ni mencionar periódicos y revistas estadounidenses y argumentaba que la proximidad de Alaska a Rusia le daba conocimientos en política exterior, ni tampoco pudo memorizar los socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), los vecinos México y Canadá.

Sin embargo, cuando en el juego de interrogantes lleva a los interlocutores a temas como su firme postura contra el aborto o el matrimonio entre homosexuales y su defensa de portar armas o un claro sentido anti impuestos, luce avanzada erudición y levanta los ánimos de la audiencia que la sigue.

En la actualidad, es la figura más fuerte de los republicanos, de la derecha conservadora, y todo indicaría que por lo menos intentará correr en la interna presidencial. El tiempo lo dirá, Obama seguirá, con posibilidades de reelección, por cuatro años, hasta el 2012.

La cifra

100.000 Es el monto en dólares que cobra Sarah Palin por sus intervenciones. Por su libro sobre la campaña, cobró US$ 1.250.000.

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