LA "inflación verde" sube cotización del ganado

Mucho pasto. La situación es diametralmente opuesta a la del año pasado y se nota

PABLO D. MESTRE

Basta haber estado alguna vez en el interior del país para conocer algunas máximas del acervo cultural ganadero tales como: "lo más inflacionario para el ganado es el pasto", o "es más peligroso un gaucho con pasto que con plata".

Pues bien, las cifras que se manejan en este momento por el ganado parecen justificar dichas afirmaciones.

Sólo se necesita repasar la realidad de este lluvioso verano y compararla con la de hace un año atrás, cuando una aguda crisis climática golpeaba al país, castigando fundamentalmente al sector ganadero, para darse cuenta de ello.

En una mera comprobación visual, el verde que domina a cada lado de las rutas nacionales es una confirmación de que se superó con creces la crítica situación de fines de 2008 y principios de 2009.

Más allá del aspecto visual, el beneficio de las lluvias, sumado a las altas temperaturas, hizo que los pastos hayan mejorado tanto en cantidad, como en calidad y sanidad.

El agua mejora mucho nutritivamente al campo. Tanto que, haciendo una similitud con los humanos, para los animales la diferencia es de comer pan viejo o pan fresco. El duro (pasto de seca), es difícil de digerir y tiene poca cantidad de nutrientes. El año pasado no sólo había poco pasto, sino que el disponible era de pésima calidad.

Pero tras las lluvias, la realidad cambió. Y eso se refleja claramente en los valores.

Analizando las cotizaciones promedio para el ganado que elabora la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) y tomando en cuenta sólo 5 categorías, se observa que la variación de precios, respecto a igual semana del año 2009 en plena seca, oscila entre un 55,56% para novillos, pasando por el 70% de las vacas de invernada y llega hasta un 100% en el valor de las piezas de cría.

Esta realidad también se reflejó en los remates de las tres principales ventas por pantalla de alcance nacional. Las dos realizadas esta semana: Lote 21 y Plazarural, marcaron notorios incrementos de valores respecto a los mismos remates de dichos consorcios en febrero del año pasado. También es destacado el incremento logrado en el remate de enero de Pantalla Uruguay por cuanto se compara con el realizado en el peor momento de la seca, cuando los ganados tocaron un piso histórico en enero de 2009.

OPCIÓN. No sólo el pasto está incidiendo en el mercado.

Es comprobable el incremento del valor del ganado gordo que en la comparación de la cotización en segunda balanza, según datos de la ACG, ha tenido incrementos de 21,212% para novillos y de 33,742% las vacas gordas.

También en esto incide la disponibilidad alimenticia, pues hace que los productores puedan "aguantar" sus ganados en el campo hasta lograr un mejor valor por ellos. Quizás por esta razón es que comparativamente la faena de bovinos, en la semana del 1 al 7 de febrero de cada año, cayera 16,451%, según la estadística del Instituto Nacional de Carnes, pasando de 202.887 a 169.511 cabezas.

RIESGOS. La buena situación climática de principios de 2010 hacía mucho tiempo no se daba. En noviembre comenzaron las lluvias que permitieron pasar la estación más calurosa del año con buena disposición de pasto. La combinación lluvia, luminosidad y temperatura estuvo en su mejor situación para hacer expresar el crecimiento de las plantas.

No obstante ello, el riesgo es olvidarse de lo pasado. Al parecer no se va a entrar al otoño con problemas que luego se agravarían en el invierno. Pero esta realidad de hoy no debe provocar que los productores se olviden de las inversiones en pasturas. Pensando que estos mismos animales, que hoy no alcanzan para comer el pasto disponible, hace un año se conformaban hasta con ramas y, volviendo al ejemplo humano, la no inversión en pasturas puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Y es una decisión que se debe tomar ahora.

PROYECCIÓN. En la medida en que estos valores no sean un fenómeno conyuntural derivado exclusivamente de la buena oferta forrajera, la cadena ganadera se vería fortalecida en términos de rentabilidad.

También se debe tomar en cuenta que los precios no significan mayor rentabilidad pues se debe considerar el alza de costos, especialmente los ligados a la cotización del dólar. Es que la moneda estadounidense hace un año cotizaba entre 23,15 y 23,70 pesos al 11 de febrero, mientras en igual fecha de este año oscila entre 19,40 y 20,05 pesos, una caída del 15,612%.

Más allá de eso, lo bueno es que este momento provoca todo un estímulo para el criador, primer y fundamental eslabón de la cadena productiva, para que pueda lograr la rentabilidad que le permita dar continuidad en el negocio.

Pero también es un hecho no menor en el sentido que permite al sector ganadero competir en mejores condiciones con el rubro agrícola. Este pues, es un posicionamiento adecuado para la asociación entre estos dos rubros fundamentales de la agricultura nacional, en un país que históricamente fue ganadero.

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