La conjunción de un incremento de los precios del oro a lo largo del año, una mayor producción de parte de las mineras locales y más controles en el transporte de los minerales, derivaron en un crecimiento de los ingresos del Estado por el canon que pagan las empresas mineras.
Según la memoria anual del Ministerio de Industria, Energía y Minería elevada al Parlamento esta semana, en 2009 "se continuó con la mejora en los controles de producción y transporte de minerales". Esto, conjuntamente con el aumento de los volúmenes de producción, permitió que se lograra "un incremento de la recaudación respecto del período anterior de un 7% que continúa la tendencia alcista de los últimos cinco años".
A lo largo de 2009, el oro mantuvo su escalada hasta cerrar el año por arriba de los US$ 1.000 la onza. En algunos casos se advirtió que podría llegar a los US$ 2.000 pero recientemente comenzó a bajar ante la apreciación del dólar.