HUGO GARCÍA ROBLES
En la medida que el Uruguay aspira a ser un país turístico, debería sumar a las bellezas naturales el beneficio de una oferta cultural, que muestre nuestro perfil propio. No es sencillo resolver esta ecuación de estética e identidad. La fórmula "para turistas" suele traicionarla. Ejemplos abundan de esta lamentable inclinación a "mejorar" las artes populares, vistiéndolas con ropas que no le van. Basta observar lo que se ha hecho con la coreografía del Tango, ese cosmos de ridículas acrobacias, tan alejadas de la manera genuina de la danza.
Como una muestra de lo que es posible hacer, con mayor sensatez, en el piso superior del restaurante y parrilla Locos de Asar (San José 1065), es posible cenar mientras tiene lugar un variado "show". Concebido evidentemente para turistas, es un paseo por la música popular uruguaya y en particular de Montevideo, ya que se escucha tango, repique de tambor, baile de ambas formas y un mimo que se integra fluidamente a la totalidad del espectáculo.
Nada impide y de hecho así lo muestra la concurrencia, que además de los visitantes del exterior, también uruguayos disfruten del "show". Digamos al pasar que la cocina y la parrilla del lugar son muy buenas y a precios más que razonables.
En ese espectáculo, un excelente trío de jóvenes integrado por Martín Pugin en bandoneón, Juan Chilindrón en contrabajo y Javier Toledo en piano, se luce en interpretaciones instrumentales de tangos y al mismo tiempo acompaña a dos cantores. Nelson Pino y Gabriela Morgade, ofrecen tangos y milongas aunque a veces se deslizan a muestras recientes que intentan convertir al llamado "candombe" en canción. Ambos son buenos intérpretes: Nelson Pino revela que ha estudiado canto y Graciela Morgade afinada y convincente no le va en zaga.
Lenin hace una muy correcta actuación de mimo, mientras que Cuarein 1080, aporta un trío de tambores con su bailarina. Las lonjas son realmente virtuosas. Por su parte, Patricia Mastroianni y Nataniel Cardeillac bailan el tango con las fantasías que introdujo Juan Carlos Copes, que, como se sabe, son ajenas a la coreografía original, aunque el éxito y los aplausos la consagren.
Es muy recomendable el lugar tanto para nativos como turistas.