La Asociación Rural del Uruguay (ARU) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) firmaron un convenio que posibilitará una óptima selección genética en la ganadería uruguaya, a través del uso de marcadores moleculares para las características más deseables y valiosas.
En 1887 la ARU creó los registros genealógicos y en 1902 el Estado le encomendó por ley llevarlos adelante. Ahora, a través de este acuerdo se busca articular capacidades para fortalecer el desarrollo del mejoramiento genético animal con base en nuevas investigaciones que desarrollará el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, incorporando las técnicas moleculares. La idea es generar un banco de ADN partiendo de la información que se obtendrá del procesamiento de muestras de cada uno de los animales de pedigree.
"Este convenio, sin duda, es un paso muy importante para avanzar en lo que venimos realizando junto con la ARU y con las distintas Sociedades de Criadores, en lo que han sido las pruebas de mejoramiento genético, de las que surgieron los datos de Diferencia Esperada en la Progenie (EPDs)", aseguró Dan Piestun, presidente del INIA.
Según su punto de vista, "este es un paso que posibilitará el uso de tecnologías disponibles y conocimientos al alcance del mundo científico y que el INIA tiene la obligación de ponerlo al alcance del sector productor".
La idea es generar un banco de ADN de todas las especies vinculadas a las Sociedades de Criadores y con esta información "poder trabajar con marcadores moleculares que hoy están al alcance de un nuevo proyecto de mejora genética, que permite hacerlo de forma más precisa y con menor costo".
Por su parte, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Manuel Lussich, sostuvo que "el convenio representa la posibilidad de mantener la selección genética con la última tecnología disponible dentro de Uruguay, haciendo una suma entre el aporte de la Rural, a través de Registros Genealógicos -que lleva más de 100 años y que dan una absoluta certeza de la parentela- con el potencial del INIA. Podremos saber cuáles son las líneas mejoradoras, desde la terneza de la carne, hasta la longevidad del animal, por citar aspectos claves". Para Lussich, el acuerdo abre la "posibilidad de que en el corto plazo se puedan asociar esas características con la trazabilidad de todo el rodeo bovino nacional, y con las Cajas Negras, le podemos agregar información de cuáles son las características deseadas en la faena. De este modo podremos seleccionar los mejores animales".