GUILLERMO ZAPIOLA
Un cínico ha afirmado que cuando vio la segunda parte del "Che" de Steven Soderbergh, en el momento en que el protagonista era capturado por los "rangers" bolivianos, el aspecto de Benicio del Toro le hizo pensar en el Hombre Lobo.
No hay motivos para creer que el propio Del Toro haya efectuado la misma asociación, pero el hecho es que ahora aparece produciendo y protagonizando una película en la que encarna al famoso personaje que en las noches de luna llena sufre una desagradable transformación y sale a perpetrar diversos estropicios. El resultado, imaginativamente titulado El hombre lobo, se estrena mundialmente el viernes (Uruguay incluido), está dirigido por Joe Johnston (Rocketeer, 1991; Jumanji, 1991; Jurasic Park III, 2001; Océano de fuego, 2004) y también actúan Anthony Hopkins y la ascendente Emily Blunt (El diablo viste a la moda, 2006; La joven Victoria, 2009).
Del Toro se reconoce como un apasionado de las películas de terror ("llevo este tipo de obras en mi ADN, crecí con ellas", le dijo a un periodista madrileño), y quería volver a las fuentes del género, los grandes films de monstruos de la empresa Universal de las décadas del 30 y el 40. Con un considerable margen de error (ver nota de apoyo), el actor y productor afirma que el Hombre Lobo le interesó particularmente porque tras ser encarnado por Lon Chaney Jr. (El lobo humano, 1941, director George Waggner) "había quedado en el limbo, sin ser recuperado". Admite, empero, que cuando decidió encarar el proyecto no entendió que tendría que lidiar con tres horas diarias de maquillaje a los que luego se sumarían efectos de computadora. Concede sin embargo que gracias a trabajar con tantas prótesis aprendió que "hay que sobreactuar un poco, porque, cuando no llevas nada encima, estás solo". Y reconoce que "correr en cuatro patas no es tan fácil en la vida real".
En el empeño al menos, el film pretende conectar con la tradición clásica del género, en la que el terror está apoyado en cierta atención a los personajes y a la historia, y no simplemente en la cantidad de sangre y truculencia que arroja en la cara del espectador. Desde los créditos, reconoce su deuda con el libreto original escrito por Curt Siodmak para la película de Chaney de 1941. La nueva versión corrió por cuenta David Kevin Waller y David Self. Del Toro retoma al personaje interpretado por Chaney, Larry Talbot, y hay otras equivalencias con la película dirigida hace setenta años: Anthony Hopkins es Sir John Talbot, el padre del protagonista (originalmente Claude Rains), Emily Blunt es la enamorada Gwenn Conliffe (antes Evelyn Ankers), Geraldine Chaplin es la misteriosa Maleva (antes Maria Oupenskaya). Para cinéfilos, aficionados a la era victoriana y especialmente "destripadorófilos" (es decir, interesados en la figura de Jack el Destripador), el film incorpora: los crímenes del Hombre Lobo son investigados por un policía llamado Francis Abberline (Hugo Weaving), en clara alusión a Frederick Abberline, el oficial de Scotland Yard que condujo el caso del buen Jack. De hecho, Francis era el sobrenombre del auténtico Frederick Abberline.
Tras protagonizar La joven Victoria, Emily Blunt continúa instalada en la época victoriana al aparecer en El hombre lobo. La actriz ha contado que se preparó cuidadosamente para el papel: leyó mucha historia y literatura de y sobre la época (incluyendo Cumbres borrascosas), y antes de empezar el rodaje volvió a ver la película original de Waggner.
Del Toro reconoce por su parte que trabajar con Anthony Hopkins le impuso "mucho respeto", pero para tranquilizarse se repetía una y otra vez: `Soy el productor, soy el productor`". Actualmente sueña con trabajar para Martin Scorsese ("le haría huevos fritos para desayunar con tal de trabajar con él"), y no desecha la posibilidad de dirigir. De hecho está trabajando en un guión basado en un cuento, pero prefiere no dar muchos detalles al respecto.
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Un viejo chiste cinéfilo imagina a Lon Chaney Jr. lanzando espumarajos por la boca e invocando a las potencias infernales contra los responsables de su desgracia: "¡Maldito sea Carl Laem-mle! ¡Malditos sean los expertos en efectos especiales de la Universal!" (hay que saber que Laemmle era uno de los dueños de la empresa).
Esas maldiciones tenían cierto fundamento. Hijo de un actor famoso (Lon Chaney, claro), el hombre había mostrado en la pantalla cierto talento (en 1939 actuó en "La fuerza bruta", basada en Steinbeck), pero su interpretación en "El lobo humano" lo encasilló para siempre al género de horror. Repitió al personaje en "Frankenstein contra el Hombre Lobo", "La mansión de Drácula" y "Ab- bott y Costello contra los fantasmas", y fue el monstruo de Frankenstein, la Momia y hasta el conde Drácula en otras películas.
Otros hombres lobos vinieron después: Oliver Reed para la empresa Hammer ("La maldición del hombre lobo", 1961, de Terence Fisher), el de "El regreso del hombre lobo" (1974, de Freddie Francis), que no era de la Hammer (sino de la Tyburn) aunque actuaba Peter Cushing. El más notorio fue seguramente "El hombre lobo americano" (1981) de John Landis.