Lo confesó tiempo atrás Danilo Astori y ahora lo confirma el Banco Mundial: la mayor inversión en el sistema público de educación no mejoró la calidad de la enseñanza que se imparte en Uruguay. Se trata de un aumento de cientos de millones de dólares, volcados en su mayoría a subir los sueldos docentes, sin reflejo en los resultados. Durante décadas se afirmó que el problema de la educación era la falta de dinero y ahora se comprueba que hay otros muchos problemas por resolver, entre ellos la deficiente gestión administrativa y financiera, la alta deserción en Secundaria, el ausentismo docente y la obsolescencia de los métodos educativos que se aplican en nuestras aulas. Temas que no toca la nueva ley de educación cuyo gran objetivo es darle más poder a los sindicatos de la enseñanza.