Rosadilla duerme en carpa en Haití y alienta a la tropa

Decisión. Aún analiza si se enviarán más tropas uruguayas

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DANIEL ISGLEAS

En medio del panorama "muy complejo" con que se encontró en Puerto Príncipe, al próximo ministro de Defensa Luis Rosadilla no le importa vivir en una carpa en los jardines de la Casa Uruguay, afectada por el sismo.

En la ciudad donde todo es precario, el futuro ministro mantiene reuniones de alto nivel, trasmite apoyo a los efectivos uruguayos y piensa -aún- si es conveniente enviar más soldados para ayudar a la recuperación de esta nación caribeña.

En las últimas 48 horas, Rosadilla se ha dedicado a visitar a los efectivos de las bases de Les Cayes y Port Salut, así como a los que han sido enviados a la capital del país para ayudar al control de la distribución de alimentos. Ayer por la tarde, relató a El País que pensaba dirigirse al norte de Haití para tomar contacto con el contingente de la Armada y con los cascos azules compatriotas asignados a Fort Liberté.

Mientras reside en Haití, el futuro ministro está alojado en una carpa militar en los jardines de la Casa Uruguay junto con la cúpula del contingente compatriota. La Casa Uruguay, habitual residencia de la plana mayor uruguaya y de los visitantes, se encuentra parcialmente afectada por el sismo del 12 de enero y, por eso, sin mayor protocolo, Rosadilla aceptó alojarse en las tiendas militares.

El futuro ministro explicó a El País que el contingente uruguayo se encuentra "de buen ánimo" y participando "activamente" en tareas solicitadas por el comando de la Minustah, la misión de Naciones Unidas para la estabilización de la isla.

"La situación acá es muy compleja", relató Rosadilla, porque "nadie puede precisar la cantidad de fallecidos, pero seguro rondan los 200.000. Hay una fenomenal destrucción". Además, indicó que hay miles de damnificados con amputaciones, sin vivienda, en refugios o campamentos de la ONU, y que otros están emigrando hacia otras ciudades haitianas.

CON PREVAL. Ayer, Rosadilla se entrevistó con el presidente haitiano René Preval y con el primer ministro Jean-Max Bellerive, con quienes analizó la situación. A Preval, a quien conoce desde 2007, Rosadilla lo vio "con fragilidad física" pero con "tremenda fuerza moral". Las autoridades políticas locales agradecieron especialmente el esfuerzo que hace Uruguay por asistirlos.

Asimismo, estuvo dialogando en Puerto Príncipe con el jefe militar de la Minustah, el general brasileño Floriano Peixoto, y con el representante interino de Naciones Unidas, Edmund Mulet, como también con los embajadores de Brasil, Argentina y Chile.

Rosadilla trasmitió una novedad inquietante: geólogos que estudian los terrenos en Haití han advertido a Naciones Unidas -y la organización a su vez hizo lo propio con los contingentes militares- que todas las previsiones indican que un terremoto mayor al devastador del 12 de enero se producirá en cualquier momento en el país.

En el sentido operativo, las tropas uruguayas no han tenido problema alguno de relacionamiento con los soldados de Estados Unidos que llegaron por miles a la isla con el fin de aportar orden y por fuera de la misión de Naciones Unidas. "Es una relación correcta, profesional y sin problemas", declaró.

Las previsiones de Rosadilla son retornar al país el fin de semana vía Rio de Janeiro, luego de lo cual llegará a Montevideo.

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