LONDRES | El ex primer ministro británico Tony Blair declaró ayer que "no se arrepentía" de haber derrocado a Saddam Hussein, al defender su decisión de meter al Reino Unido en la guerra de Irak en marzo de 2003, una decisión que siete años después dijo que "volvería a tomar".
Al final de una comparecencia de seis horas ante la comisión que investiga ese polémico conflicto, Blair admitió que sentía "responsabilidad, pero no arrepentimiento" por haber contribuido al derrocamiento del presidente iraquí en el marco de una intervención que dejó 100.000 muertos iraquíes y divide a los británicos.
Sus palabras fueron acogidas con gritos de "asesino" y "mentiroso" por dos miembros del público en la sala, entre los que había familiares de algunos de los 179 soldados británicos muertos en Irak, donde Londres desplegó 45.000 efectivos.
Saddam Hussein "era un monstruo que amenazaba no sólo la región, sino también al mundo", que ahora es un lugar "más seguro", concluyó Blair tras haberse sometido al largo interrogatorio del panel.
Sin embargo, Blair insistió en que la razón que le llevó a apoyar la intervención liderada por Estados Unidos no fue su derrocamiento, sino sus continuos desafíos a las resoluciones de la ONU sobre armas de destrucción masiva (ADM).
"La decisión que tomé -y que francamente tomaría otra vez- fue que si hubiera alguna posibilidad de que pudiera desarrollar armas de destrucción masiva (ADM), deberíamos pararlo", declaró Blair.
El ex primer ministro argumentó que su "cálculo de riesgo" sobre Irak y otros países con posibles vínculos con las ADM o con el terrorismo cambió tras los atentados del 11 de septiembre cometidos por Al Qaeda en Nueva York y Washington, que dejaron 3.000 muertos.
"Si esa gente, inspirada por el fanatismo religioso pudiera haber matado a 30.000, lo hubiera hecho", agregó. "Esto cambió completamente nuestra evaluación de los riesgos" que representaban países como Irak, Libia, Corea del Norte, e Irán, agregó.
A pesar de esta amenaza, Blair negó haber hecho una promesa "encubierta" de apoyo militar a Bush si fracasaba la vía diplomática desde un año antes de la invasión, como sugirieron algunos testigos que desde noviembre desfilan ante la comisión que investiga la guerra.
Blair sostuvo que los servicios de inteligencia habían establecido "sin lugar a dudas" que Saddam tenía ADM, aunque admitió que deberían haber "corregido" que podía desplegarlas en 45 minutos. AFP