PABLO ANTÚNEZ
El valor de la Contribución Inmobiliaria Rural se pagaba con la venta de 1,5 novillos, pero tras el aumento de 35% en pesos que está vigente, ahora se precisan 3,1 novillos. Las gremiales del campo buscarán, en conjunto, neutralizarlo.
La Asociación Rural del Uruguay (ARU) ya le pidió una reunión al ministro de Economía y Finanzas, Álvaro García, para demostrarle la incidencia que tiene la suba y varias gremiales del campo buscan alianzas para hacer planteos en conjunto.
Es que más allá de la alarma, el aumento de 35% en pesos uruguayos que está vigente para este tributo, equivale a un incremento de 68% en dólares, la moneda corriente con la que se maneja el campo. Comienzan a aparecer los primeros números midiendo su impacto y con ellos se hace notar el peso que tendrá, principalmente sobre los pequeños productores.
Un trabajo técnico realizado por el Departamento de Estudios Agroeconómicos de la Rural, demostró que ese 35% de incremento, medido en kilos de carne -en el caso de un establecimiento de 100 hectáreas, con índice Coneat 100- demanda la venta de 3,1 novillos de 450 kilos en promedio, cuando antes significaba vender 1,5 novillos para amortizarlo.
Según recordó a El País el presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Manuel Lussich, el aumento se calculaba en base al Índice de Precios al Consumo, pero esta vez "se tomó un indicador de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias, que es el precio de la hectárea de las compraventa de campos, que da un aumento de 35% en el valor de la tierra de un año al otro".
Para Lussich que los campos hayan aumentado, no quiere decir que el negocio ganadero haya mejorado. "La ganadería todavía está golpeada por lo que fue la sequía y nos parece un pésimo momento para salir con un aumento de este volumen". Pero el ruralista fue más a fondo y estimó que "con una caída del dólar de 20% y una inflación de entre 5% y 6%, subir en pesos 35% este tributo es muy fuerte. Llama mucho la atención el cambio de criterio".
El presidente de la ARU ya mantuvo contactos con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Andrés Berterreche, porque fue el MGAP el que le entregó a su par de Economía y Finanzas el análisis que determinó el aumento del precio de la tierra y ahora apunta sus gestiones hacia Álvaro García.
CONTACTOS. Por su parte, la Asociación Nacional de Productores de Leche ya está impulsando los primeros contactos entre las gremiales agropecuarias, buscando analizar en conjunto el impacto de la suba del impuesto.
"Subir la contribución 35% en pesos nos parece excesivo y aumenta los costos fijos, porque el campo está dolarizado", le aseguró a El País José Noel Alpui, presidente de la gremial antes mencionada.
Alpui recordó que los productores lecheros también venden ganado a frigorífico en dólares y exportan el 70% de la leche que producen, por lo que ya perdían al recibir menos pesos por los dólares que reciben por sus producciones.
"Estoy de acuerdo con que el precio de la tierra subió, pero subir 35% en pesos el monto de la contribución pega muy fuerte en el sector", agregó el gremialista.
A principios de semana, el titular de la Federación Rural, Octasilio Echenagusía, recordó que los pequeños ganaderos representan alrededor del 40% de los productores y la suba del tributo ocupó el primer lugar en la reunión del Consejo Directivo de la gremial, que retomó la actividad tras el receso. Lo mismo sucedió en las directivas de otras gremiales, pero por ahora sólo existe el trabajo de la ARU midiendo el impacto.