El público fue bipolar en la lujosa noche del Cuarteto

Mantra. La banda tocó para 400 personas que agitaron tímidamente sus éxitos

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PUNTA DEL ESTE | VIVIANA RUGGIERO

El Cuarteto de Nos presentó varios temas de su último disco Bipolar en el hotel Mantra. El público disfrutó del espectáculo sentado y solo agitó los últimos temas del show. La banda viajó ayer a Mar del Plata para continuar con su gira de verano.

Quinientas quince sillas blancas, milimétricamente alineadas sobre el piso de moquete pulcro del Ballroom del hotel Mantra no transmitían la sensación de que allí, minutos más tarde, tocaría una de las bandas referentes del rock uruguayo, el Cuarteto de Nos.

El público, compuesto por varias generaciones, fue ocupando cada una de las sillas, esperó con ansias la salida a escena de los músicos, aplaudió para apurar y se estremeció cuando sonó el primer acorde de Mírenme, tema de su último disco, Bipolar.

Sin embargo, a diferencia de otros toques de la banda, los espectadores disfrutaron cada uno de los temas sin levantarse de su silla, simplemente con leves movimientos de brazos y manos, mientras sonaban los acordes de canciones enérgicas como Así soy yo y Nada es gratis en la vida.

Recién cuando los músicos amagaron a despedirse con "un último tema" los espectadores se soltaron, se pusieron de pie, vitorearon y pidieron más, con un notorio cambio de ánimo. Los músicos volvieron a escena y en los últimos cuatro temas que tocó la banda (éxitos como Invierno del 92, Yendo a la casa de Damián) el agite se hizo sentir. La platea dejó de lado la timidez inicial e incluso se animo a pedir algunos clásicos de la banda.

"Bo Cartero por favor" gritó un hombre cuarentón, que se quedó con las ganas de escuchar el hit, mientras a su lado un niño de no más de diez años saltaba con brazos en alto.

En una hora y media El Cuarteto tocó más de 20 temas pasando por todo su repertorio. Y esa presentación fue el comienzo de un año agitado para la banda, que viajó ayer a Mar del Plata.

En febrero se trasladarán a México para editar su nuevo disco y, aunque todavía se están ajustando detalles, en abril realizarán un show en el Teatro de Verano para presentar a sus fans montevideanos "Bipolar".

En una entrevista con El País, Roberto Musso (guitarra y voz) y Santiago Tavella (bajo y voz) definieron al nuevo disco como "un viaje por distintos estilos musicales". En lo que refiere a las letras, el "yo" sobrevuela por todo el trabajo y es, según los artistas, lo que le da unificación desde el punto de vista de letras. "Hay solo dos canciones que hablan de la bipolaridad propiamente dicha, otras tratan el yo hiper egocéntrico, como Mírenme", aseguró Musso.

-Siguen siendo el Cuarteto... pero ahora con cinco integrantes…

-Roberto Musso: Sí, igual la matemática nunca funcionó con nosotros como una ciencia exacta. Cuando recién empezamos éramos tres, después fuimos cinco, pasamos a cuatro y ahora de nuevo somos cinco.

-Santiago Tavella: De hecho, previo a que Ricky (Musso) se pidiera unas vacaciones habíamos pensado en ampliar la formación porque este disco venía complicado de tocar. Al primero que elegimos fue al Topo (Gustavo Antuña) de los Buenos Muchachos porque buscábamos que el guitarrista que se sumara tuviera su propia personalidad. Santiago Marrero estaba tocando conmigo en otras cosas y lo invité a unirse.

-¿Recuerdan cuál fue el primer toque de verano que hicieron?

-RM: Tradicionalmente el Cuarteto es un grupo de invierno, aunque la gente nos asocia con el verano. Me acuerdo de un show gigantesco en la rambla de Piriápolis. Lo habíamos planeado para mil personas y terminaron yendo más de diez mil. Fue impresionante, un lío de gente… pero estuvo bárbaro, uno de los mejores shows en la historia de la banda.

-¿Pensaron alguna vez en dejar sus otros trabajos para vivir sólo de la música?

-ST: Es verdad. Todos seguimos con nuestras cosas más allá de la banda. Si en algún momento tuviera que dejar mi laburo porque el Cuarteto me absorbe demasiado, me tomaría aunque sea un mes por año para organizar exposiciones, por lo menos en un plan más recreativo.

-RM: Obviamente la prioridad siempre la tuvo y la tiene el Cuarteto. Pero las otras ocupaciones que tenemos son como un cable a tierra que nos llevan más allá del mundo musical.

-Este año tocaron en México en tres ocasiones, con show propio y en festivales, frente a 60 mil personas ¿Cómo miden esa experiencia?

-RM: La mayoría nos descubría por primera vez, pero en los últimos toques que fuimos vimos que cada vez más gente seguía las canciones de la banda. Este año seguramente volvamos en los últimos días de febrero para editar Bipolar. Veremos cómo nos va.

-Pasaron por varios países, ¿cuál es el público que sienten más caliente?

-ST: La mejor experiencia la estamos teniendo en Argentina porque nos conocen mucho y porque el público argentino es muy entusiasta, muy fan. Pero en todos los lugares del mundo que fuimos tuvimos una bienvenida muy cálida. Me acuerdo de una vez que tocamos en México y cuando terminamos nos fuimos a caminar tranquilos porque pensábamos que no nos conocía nadie. Quedamos asombrados porque mucha gente nos reconoció y se acercó a hablarnos.

-RM: La última vez que fuimos a España e hicimos un toque para público netamente español, es decir no para uruguayos o argentinos radicados allá, estaban todos enfervorizados, estaban como locos. En Colombia y Ecuador, por ejemplo, nos pasa todo lo contrario, la gente es más tímida.

-¿En el momento que escribieron "No somos latinos" se imaginaron que iban a tener que tocar para ellos?

-ST: Hay gente que se tomó esa canción literalmente… y en realidad es un tema jodón. De hecho, cuando recién empezamos hablamos muchas veces que para expandirnos teníamos que hacerlo a nivel de países de habla hispana porque lo que decimos es muy importante y tiene que ser entendido.

-RM: De hecho nos invitan a lugares que no se habla español y nosotros no le vemos mucha gracia. Tocar para un público que no entiende lo que decimos no es completo. Pueden entender la música, pero un público que no entiende español se pierde el 80% de lo que es el Cuarteto.

Preparativos: El grupo ajusta los detalles para tocar en el mes de abril en el Teatro de Verano.

"La identidad del grupo está intacta"

Tanto Roberto Musso como Santiago Tavella reconocen una maduración en la banda, que se transmite en el contenido de las canciones y el tratamiento del humor, aunque defienden que la misma mantiene una identidad que no ha cambiado con los años.

"Hay una cuestión de crecimiento. Vamos madurando. En Raro empezaron a aparecer cosas que antes no nos hubiéramos animado a meter adentro de un disco. Por ejemplo, Roberto había compuesto temas de los que no estaba muy seguro. Y al final fueron las que más funcionaron y pegaron en el público. Las canciones mías que terminaron quedando en el disco no las había hecho para el Cuarteto", asegura Tavella.

Para Musso, la experiencia fue similar: "Cuando terminé de componer Ya no sé qué hacer conmigo y Yendo a la casa de Damián me encantaban artísticamente pero le dije al grupo: `Hay dos o tres temas que no sé si van porque duran como cinco minutos, son un delirio de letra`. Creo que no se perdió la identidad del Cuarteto, quizás sí el tratamiento del humor. Repetir fórmulas puede ser muy aburrido y podemos quedar encasillados en un marco de gente que no se renueva. Aunque ahora parezca que Raro fue un disco exitoso, fue un riesgo hacerlo. Lo mismo nos pasó con Bipolar".

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