Grandes verdades

El 3 de enero, publicamos un reportaje de Pablo Mestre, a Gerardo Zambrano, prestigiosa figura del área agropecuaria, que dio que hablar. Allí, Zambrano toca aspectos de política en general y otros más específicos. Nos concretaremos a los primeros.

El título de la nota expresa sus primeras palabras, que resumen una preocupación que no es sólo suya: "se perdió el terror, pero el cuco está presente". Concretamente, la afirmación significa que el gobierno que termina nos sacó del "terror" previo a que la izquierda tomara el poder, pero el "cuco" sigue estando. Se esconde detrás de frases que se oyeron con toda claridad en la campaña por parte del Presidente electo y de quienes lo apoyaron tales como que "la tierra es de todos y hay que arrendarla, o instalar un Frigorífico Nacional regulador de precios, o meter mano en la propiedad privada, y muchas afirmaciones populistas". Todo ello, agrega, "hacen reafirmar mi pensamiento que en política muchas veces se miente para llegar al poder, y después se sigue siendo igual. Espero que ahora sea así en muchos temas que confío plenamente no se planteen por el gobierno". Que esta confianza sea correspondida es nuestro deseo, agregamos nosotros, aunque todavía no se sabe, porque el punto no se ha querido tocar, qué es lo que va a pasar con la anunciada reforma constitucional que se anunció, vacía de contenido, a cargo de una Convención Nacional Constituyente que -se dijo- sería convocada a tales efectos.

Ante la pregunta de Mestre sobre el balance que haría de estos cinco años de gobierno, Zambrano contesta con otra verdad: "hay un tema social que marca. En Uruguay, el éxito en vez de mostrarlo como ejemplo, hay que esconderlo, lo que es propio de un país mediocre. Es una lástima que el populismo empareje para abajo. La reelección del gobierno me marcó que hay un cambio social que hay que entender y aceptar. En consecuencia hay que trabajar en función de eso". Tiene razón. En el país de la gran guadaña, en el cual al que saca la cabeza se la cortan, las virtudes y los talentos, que debieran ser méritos a destacar, traducidos al éxito, son máculas sociales. Eso es lo que ha logrado la reforma tributaria.

Agrega Zambrano una tercera verdad: que "se sigue sin entender que Uruguay es un país agropecuario. Lo de país productivo sigue siendo un eslogan por cosas fácilmente comprobables, como el precio del gas oil, las relaciones laborales, el tipo de cambio, que aún cuando no depende tanto del gobierno podrían hacerse cosas para que mejore la competitividad del sector". Habría que agregar que el intento de mejorar la competitvidad con la rebaja del interés de referencia en ciento setenta y cinco puntos, fracasó rotundamente, por lo que las expectativas permanecen aún insatisfechas.

También hace referencia al costo del Estado, a los planes de emergencia que estimulan el trabajo en negro, y que sólo el buen momento internacional para la colocación de las commodities llega a disimular que "el país está más endeudado, hay más empleados públicos, y no se pagaron las cuentas", y que teniendo dinero se optó por "tirar para adelante " y por dejar pasar la oportunidad de aprovechar el TLC ofrecido por Estados Unidos.

En cuanto a la educación "es un desastre, no hay quien le ponga cascabel al gato, ni los recursos necesarios". No dijo que actualmente el gremio de profesores quiere subir el porcentaje de afectación de recursos del 4 ,5% del PBI al 6 %, sólo para sueldos. Y en lo que refiere a la reforma del Estado, observa que este gobierno en lugar de mejorar el problema, lo agrandó, lo que llevará a la necesidad de recaudar más, con más impuestos.

Pero dejó constancia de haber recibido bien los discursos iniciales de Mujica. "Una porque no tenemos más remedio, pero además porque es dar un crédito a quien asume el poder y a que uno apuesta a creer".

Que así sea, aunque difícilmente se repita la intensidad del viento de cola que desaprovechamos.

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