Esta expresión inglesa que la izquierda ha manejado siempre, haciendo referencia a políticos y presidentes de Estados Unidos, ahora se la van a aplicar al señor Pérez Esquivel, que vino al país a entrometerse en temas puramente uruguayos y a aconsejar que se debe hacer tal o cual cosa. Este señor, que hace ya bastantes años que recibió inesperadamente el Nobel de la Paz, precisamente cuando este premio empezó a caer en tobogán, dadas las elecciones que se realizan evidentemente políticas, ha creído que con tal título tiene derecho a hablar sobre cuestiones internas de países que no son el suyo, en el cual no habla casi nada. Todo indica que en la Argentina su figura ha sido apartada pese a la admiración que tienen los argentinos sobre los que son verdaderos ídolos. Y si allá no "pía", ¿para qué viene a "piar" a Montevideo?