GUSTAVO PENADÉS
Las elecciones del pasado 9 marcan el final del ciclo electoral que comenzara con las elecciones internas. El resultado complementa los anteriores y termina por definir el mapa político nacional.
Los resultados, naturalmente, proporcionan información que deberá ser procesada con tiempo, pero sobre la que ya es posible realizar algunas aproximaciones. Un mensaje claro en Montevideo es el de que los votantes frenteamplistas no están satisfechos con la gestión de su partido, y que ahora están dispuestos a expresarlo; el otro, a nivel ya nacional, es que se produce un trasvasamiento de los votantes que se sienten en libertad de elegir a quien más les convence para la intendencia, con prescindencia de la opción que hayan tomado en la elección presidencial. También quedó claro, la existencia de un sentimiento que admitiría ser calificado de "hastío" ante las exigencias que el dilatado proceso electoral impone a los ciudadanos.
Y con el fin del ciclo de votaciones, se abre una etapa en que la atención estará concentrada en la acción de gobierno. Mientras que la campaña municipal sirvió en alguna medida para que en un segundo plano se ubicara la acción gubernativa, ahora las energías se deben concentrar en una etapa en la que el gobierno deberá materializar lo que hasta ahora han sido anuncios que, en su gran mayoría, compartimos. Ello, al tiempo, determina que, desde el Paralelamente y desde las posiciones que definitivamente se adopten, el Partido Nacional se enfoque a cumplir su responsabilidad en el contralor y cogestión de los asuntos públicos.
Pero si esa tarea es la que corresponde llevar a cabo en el cumplimiento del mandato constitucional, en lo interno, se impone una tarea muy diferente y que tiene directa vinculación con la vida partidaria. Más, no solamente con ella. Retomando lo que más arriba se señalaba en consideración a la extensión del proceso electoral algunos connotados dirigentes se han dedicado a ensayar propuestas de modificación del sistema electoral. Entonces, uno de los propósitos claros y nítidos será el del estudio serio, profundo y con la participación más amplia posible, del sistema, enriqueciendo la discusión con las propuestas ensayadas y tendiendo a que el Partido en su conjunto defina lo que al respecto cree más conveniente. Y así, entonces, en continuos círculos concéntricos llevar la propuesta a instancias en que se verifique la mayor participación ciudadana posible.
El trabajo partidario se impone entonces como objetivo imprescindible. Se verifican, además, dos circunstancias muy interesantes: la lejanía de las próximas elecciones y la aparición de nuevas instituciones a cuyo buen funcionamiento se deberá poner especial atención, tal las alcaldías.
La tarea que tenemos, y que el Partido tiene por delante es por demás importante. Tenemos la esperanza de contar con la colaboración de todos para que sea cumplida a cabalidad, con vista puesta en el futuro y con generosidad de miras.