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RODOLFO SIENRA ROOSEN
Al redactarse el editorial del 13 de febrero, todo estaba muy claro en cuanto a que el próximo gobierno ofrecería cargos a la oposición en el ámbito de la Administración pública, para controlar su gestión.
Controlar es vigilar, informarse de lo que pasa, y aprobar u objetar lo que se hace. Gestionar, o gobernar, es decidir y actuar. La claridad de esa voluntad del presidente electo no admitía dudas.
Él publicitó su deseo de sentirse "controlado". Está bien. Así se evitarían los desencuentros del gobierno anterior con el Partido Nacional, a quien el Presidente Vázquez le entregó un planillado con cargos a ocupar, entre ellos, dos en el Directorio del Banco República. A ello se opuso tenazmente el designado Ministro de Economía y hoy Vicepresidente electo, Danilo Astori.
La explicación era muy sencilla. Por Carta Orgánica, el Directorio del Banco con tres votos conformes puede hacer algunas cosas, pero con cuatro puede hacer muchas más. Y Astori quería manejar el Banco a voluntad, lo cual no está mal.
Para eso el Frente sería gobierno. Esto trajo desinteligencias, y finalmente el nacionalismo dio el portazo, y no aceptó nada.
Pero ahora resulta que al mismo Astori -que será el negociador del gobierno para estos menesteres- se le ocurrió publicitar que la oposición no solo puede, sino que debe participar para controlar y además para "cogobernar".
A qué corresponde este arrebato de "generosidad" política, no se sabe. Es raro, muy extraño. Pero vayamos por partes.
Las autoridades del Partido Nacional y demás partidos opositores decidirán qué hacer, pero ninguna norma le impone a la oposición el deber de cogobernar. Gobierno es una cosa y oposición es otra, y el soberano decidió a quién le corresponde cada tarea.
Si se participa o no en los cargos fue en su momento y vuelve a ser ahora un tema polémico. A nuestro entender, en política las posiciones siempre son importantes y es preferible estar adentro que en la intemperie.
Pero hay que tener cuidado en la idoneidad de la gente que se aporta, según el sitio que va a ocupar. A un Banco, por ejemplo, deben ir o banqueros o bancarios, hombres de negocios, que sepan de qué se trata la cosa.
Basta por favor de premios consuelo. Además, en todos lados, gente despierta, que no le pasen por el jopo informaciones claves para tomar decisiones.
En cuanto al viraje de Astori, por un lado no llama la atención, pero es una señal de alarma.
En recientes declaraciones públicas, el Dr. Lacalle, preguntado si lo considera el político más antinacionalista del Uruguay, contestó "Él está muy distante de las ideas del Partido Nacional, pero siempre que puede mete a Wilson en sus recuerdos juveniles. El Partido Nacional representa lo opuesto que el Frente Amplio, especialmente que el comunismo, el socialismo, el MPP y, en otro nivel, la social democracia de Astori. El Partido Nacional es lo otro".
Totalmente de acuerdo. Cuidado con este también especialista en como decir una cosa, decir la otra.
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