Abandono

La situación de un barrio emblemático como es Pocitos en los últimos años de intendencia frentista ya resulta alarmante. Basta pasear por sus calles (antes un placer, hoy un bochorno) para ver que no hay una vereda que no esté rota, los contenedores de basura están destrozados; despintados, sucios, abollados y quemados y, como no se abren, los vecinos dejan fuera la basura; luego llegan los impiadosos hurgadores y la suciedad se extiende más. ¿Más? Sí, en Juan Ma. Pérez y Diago, encima de la vereda (que carece de baldosas y crecen pasturas de medio metro) hay un carro herrumbrado ¡encadenado a un árbol! Y en 21 de Septiembre y Ellauri, nada menos que junto al cajero del BROU, los autos estacionan sobre la vereda ¿Nadie ve nada? ¿Entre los 10 mil empleados de la IMM, no hay inspectores?

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