JUAN ORIBE STEMMER
En verano, la rambla es un oasis de frescura donde se refugian los vecinos agobiados por el calor. Sobre el horizonte se distinguen una variedad de buques, incluyendo uno de casco gris y otro de casco negro y naranja (la librea de la ANP), que recorren el horizonte, todo el día.
Desde la bocana del Puerto hasta los confines del Canal de Acceso y vuelta. Son dos dragas cuyo trabajo es profundizar ese canal para permitir que hagan escala en el Puerto de Montevideo embarcaciones de mayor tonelaje operando con su capacidad de carga completa.
Por más de dos siglos ese tramo que comunica a la Bahía y Puerto de Montevideo -para utilizar las palabras en los documentos del período colonial- con las aguas más profundas que conducen, en una dirección al océano Atlántico, y en la otra río arriba, han sido la arteria esencial para el desarrollo de nuestro país.
En 1836, a poco de la constitución del Estado Oriental, entraron al puerto de Montevideo 335 buques con un tonelaje de registro total de 61.148 toneladas; en el año 1900 hicieron escala 3.900 buques con un tonelaje total de 4,1 millones de toneladas.
En el año 2008 arribaron 5.232 buques sumando 42,5 millones de toneladas.
Estas cifras, además de demostrar la expansión del tráfico de buques a través de la estrecha cinta del Canal de Acceso, revelan uno de los desafíos fundamentales que enfrenta el Puerto: la tendencia de largo plazo de aumento del tamaño de los buques.
El tamaño promedio de los buques de carga que acuden al Puerto de Montevideo pasó de 183 toneladas de registro cada uno, en 1836, a 1.869 toneladas en el año 1900 y 8.124 toneladas en la actualidad. El desafío demuestra ser aún más complejo cuando se consideran separadamente los diferentes tipos de buques.
Hoy, los buques portacontenedores tienen un tonelaje de registro promedio de 29.475 toneladas, los graneleros de 26.338 toneladas y los de crucero 48.179 toneladas.
A buques más grandes, mayores calados: en el caso de los portacontenedores 10,86 metros en promedio; en el de los buques de crucero 7,13 metros y en el de los graneleros 11,09 metros.
En los hechos, los buques portacontenedores más modernos que hacen escala en el Puerto tienen dimensiones, incluyendo calados, aún mayores.
La tendencia en la industria naviera de poner en servicios buques más grandes es positiva. Esas embarcaciones tienen la capacidad de operar con crecientes economías de escala -siempre y cuando el volumen de mercaderías en la ruta, y las características de los respectivos canales de navegación y de los puertos se lo permitan.
El resultado serán fletes más económicos, servicios más frecuentes y más rápidos. Todo lo cual beneficiará al comercio exterior de nuestro país.
Esa tendencia de largo plazo ha desencadenado una intensa rivalidad entre los puertos de la región. Las dragas, con su trabajo rutinario, tienen un papel esencial en los esfuerzos para mantener al Puerto de Montevideo en los primeros lugares de aquella dura competencia comercial.
"La posición del Puerto de Montevideo depende de la profundidad de su Canal de Acceso".