Sebastián Da Silva
Dicen que el análisis bien hecho, es aquel que se hace frío, sin preconceptos, y con algún tiempito que permita darle cierta perspectiva a lo que se pretende estudiar.
El Uruguay ingresa en una nueva etapa del ciclo frentista: dentro de poco veremos una especie de "Pepe Manía", donde aparte de la tradicional luna de miel que la ciudadanía le otorga a los mandatarios recién asumidos, tendremos una andanada de análisis sobre los usos y costumbres de nuestro futuro presidente. Muchos serán esnobistas, otros recurrentes en su cortesana amanunencia y algunos esperemos sean de la objetividad que requiere la cobertura presidencial. Mujica le va a imponer su impronta a su mandato, varias veces por encima de la lógica misma de la izquierda y en algunos casos de acuerdo a su propia visión empírica de las situaciones.
Mientras esa etapa transcurre, comenzaremos a ver cómo estos matices comienzan a chocar con el nuevo establishment uruguayo, sindicatos, corporaciones de la "sociedad civil" y parte de la propia izquierda reaccionará frente a la nueva realidad que por una cuestión de los ciclos económicos no tendrá tanta abundancia como la que le tocó al Presidente Vázquez. Nadie puede pronosticar el final de la película. A nuestro juicio no existirán términos medios, o es espectacular, o es trágico.
Mientras, el Partido Colorado experimentará su primera experiencia dirigida por un nuevo líder. Bordaberry está demostrando su perfil, que está muy alejado de la lógica colorada, de los comités y estructuras partidarias. Ser un crítico de todo lo que huele a política le puede costar muy caro. La prueba de fuego la tendrán en mayo, donde por no aplicar el sentido común creo que van a favorecer al gobierno en las intendencias más peleadas, lo que les redundará en una menor votación a la de octubre.
El Partido Nacional se debe la autocrítica y a partir de la misma repensar muchas de las situaciones. Todos los blancos deben ser conscientes que la campaña pasada fue una de las peores de la historia, no por el resultado cuantitativo que visto desde una perspectiva histórica no fue tan malo, sino por como quedó posicionado hacia el porvenir.
Cuando se asuma esta realidad, se simplificarán las decisiones. En primer lugar no dejarse etiquetar con posiciones ideológicas, construir un discurso moderno pero acorde con los pilares de libertad, independencia, defensa de la ley y justicia que permitieron estar presente por más de 170 años y hoy ser la principal fuerza de oposición. Luego, afirmar su base de sustentación política para después avanzar sobre los otros estamentos ciudadanos que le han sido esquivos. La tentación a la metamorfosis puede llevarlo a un partido que carezca de mística y fundamento.
Y debe prepararse. Mucha formación, mucha apertura y visibilidad a gente valiosísima que sigue con la llama prendida. Dar el paso a nuevas generaciones, asumiendo que para ganar no basta con mostrar las mismas caras de siempre sino que, como indica el manual, hay que acompañar el paso del tiempo, con personas acordes a la época que se pretende gobernar.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.