Un prometedor futuro terapéutico

| Existe mayor conocimiento del sistema inmunitario. w Anticuerpos monoclonales tratan diversas enfermedades.

Eduardo Casanova

Médico de UCM

El desarrollo de la inmunología no se detuvo desde que Pasteur (1822-1895) comenzó a elaborar las primeras vacunas. Más tarde, se mejoró el conocimiento del mecanismo por el que el organismo sintetiza anticuerpos o globulinas (un tipo de proteína), luego de ser expuesto a una sustancia extraña (antígeno).

El antígeno desencadenaba un proceso de síntesis de inmunolglobulinas (anticuerpos) por células sanguíneas (linfocitos B). A su vez, estos anticuerpos presentes en el suero sanguíneo, podían administrarse a otro individuo, distinto al que los había formado. El uso inicial correspondió al suero antitetánico, en relación con la vacuna descubierta por Pasteur, que prevenía la infección del tétanos induciendo la formación de anticuerpos luego de la exposición al bacilo tetánico. Más tarde la biotecnología inmunitaria se utilizó para prevenir enfermedades infectocontagiosa,diagnosticar y tratar otras enfermedades.

En las últimas décadas se consiguió separar del suero sanguíneo un anticuerpo determinado, desechando el resto. Inicialmente, en el suero antitetánico se administraba un gran número de inmunoglobulinas que eran obtenidas de la sangre de un caballo expuesto al bacilo del tétanos. Ello tenía el inconveniente de producir una reacción alérgica en el receptor. El avance de los anticuerpos monoclonales (AMC) permitió al mismo tiempo: dar sólo el anticuerpo deseado aumentando así su especificidad y eficiencia; y elaborar gran parte de ese anticuerpo en el propio organismo receptor disminuyendo la reacción alérgica. A su vez, la alta especificidad para el antígeno dio lugar a su utilización, tanto con fines diagnósticos como terapéuticos.

Pudo determinarse que el organismo cuenta con alrededor de un millón de linfocitos B, especializados para la elaboración de diferentes anticuerpos. A su vez, el antígeno puede contar con una molécula compleja, con diferentes "blancos antigénicos", a impactar por los AMC específicos obtenidos por manipulación de linfocitos B.

La técnica de elaboración de AMC fue propuesta por Köler y Milstein en la revista Nature mediante un proceso que sus autores llamaron "hibridación". Consiste en unir en una sola célula, una célula cancerosa y el núcleo de un linfocito B (productor de AMC). La célula cancerosa procedía de la médula ósea de un paciente con mieloma, y el núcleo del linfocito de un ratón previamente inmunizado con el antígeno seleccionado. Al cultivar esta célula "híbrida" afuera del organismo, se multiplicaba acelerada e indefinidamente con células que producían el AMC específico.

Dado que los AMC se fijan en sustancias orgánicas e inorgánicas, afuera del organismo permiten detectar contaminantes de agua y alimentos, y dentro del organismo, actuando como biodetectores, señalan la presencia de diferentes tóxicos, fármacos, gérmenes, o proteínas específicas de un tejido lesionado, por ejemplo, en el infarto de miocardio.

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