JORGE ABBONDANZA
Hasta fin de año se mantiene habilitado el 16º Encuentro Nacional de Arte Textil en el tercer piso del Museo de Arte Precolombino e Indígena (25 de Mayo 279) con aportes de 34 artistas.
La sede del museo es monumental, sobre todo cuando se ingresa frente a la escalinata de mármol que se abre en dos brazos, desde la cual vale la pena contemplar una enorme claraboya que corona el espacio central. En la planta baja, que contiene salas donde figura el acervo permanente de la institución (como cerámicas precolombinas) hay un despliegue de tejidos indígenas americanos, algunos maravillosos, que puede verse en el gran espacio del fondo de esa planta, donde suelen alojarse las muestras temporarias. Pero en el tercer piso, aún sin restaurar, el Centro de Tapicería del Uruguay ha montado a lo largo de una cadena de salas ese encuentro de arte textil que cuenta con curadoría de Alfredo Torres y que es el índice del renovado impulso de los creadores uruguayos en la materia, como señala en el catálogo Olga Larnaudie, que es la directora del museo y se ha desempeñado durante largo tiempo como crítica, historiadora de arte y arquitecta.
Esa mujer conduce sabiamente al MAPI, no sólo en la planificación de actividades sino además en la exigencia con que ha mantenido sus espacios, como la hermosa tienda de artesanías de la entrada, donde el público puede comprar objetos de autores nacionales en variados materiales, que tienen un impecable nivel de interés y de calidad. También ha organizado una hilera de manifestaciones de arte contemporáneo, la última de las cuales es este Encuentro de Arte Textil. Al visitante puede sorprenderlo la amplitud de opciones expresivas que abarcan actualmente los artistas del área textil, embarcados en una notable libertad de lenguajes que en buena medida han dejado atrás el tapiz mural para adoptar múltiples alternativas. Esa tendencia ha perdido la vieja laboriosidad de la tapicería labrada en el telar -en la que sin embargo persisten algunos maestros nacionales- pero ha ganado en cambio el formidable abanico de sus nuevas propuestas.
Una recorrida por las salas del Encuentro permiten observar una obra en resinas de Julia Vicente, una columna de telas envolventes de Felipe Maqueira, los finísimos bordados de Rosa Ziegler, las lanas que gotean desde las ranuras de una pared, de Blanca Villamil, las muñecas alineadas de Jacqueline Vares, el collage de Nazar Kazanchian o los menudos deshilados de Álvaro Gelabert, entre muchos otros trabajos de similar atractivo.
En esa planta del MAPI falta emprender los trabajos de reciclaje que han embellecido el piso inferior, pero es igualmente posible contemplar la nobleza y la magnitud del edificio, que en el pasado fue Ministerio de Defensa Nacional y que la Intendencia Municipal ha destinado a fines museísticos aunque le haya faltado aliento para completar la restauración.