Recuperación económica marcada por la debilidad

Mundo. Mejora depende de gobiernos; alto endeudamiento

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LONDRES | THE ECONOMIST

La crisis financiera que tuvo fuertes repercusiones alrededor del mundo y generó altas tasas de desempleo, está pasando, pero el período que se abre ahora será más peligroso de lo que se esperaba.

Se la conoce como la "Gran Recesión", el año en que la economía global sufrió más desde la Segunda Guerra Mundial. Pero, una denominación también apta sería la "Gran Estabilización". El año 2009 no fue extraordinario sólo por la manera en que se desplomó la producción, sino debido a co-mo se logró impedir una catástrofe.

Doce meses atrás, el pánico generado por la quiebra de Lehman Brothers empujó a los mercados financieros al borde del colapso. La actividad económica global, desde la producción industrial al comercio exterior, tuvo una caída más rápida que a comienzos de la década de los `30. Sin embargo, esta vez, la declinación fue frenada en pocos meses. Las grandes economías emergentes se aceleraron primero y con mayor rapidez. La producción de China, que se estancó pero nunca cayó, crecía a una tasa anualizada del 17% en el segundo trimestre. A mediados de año, las economías grandes y ricas del mundo (con excepción de Gran Bretaña y España) habían comenzado a crecer de nuevo.

Hubo mucho daño colateral. El desempleo promedio a lo largo de los países de la OCDE se encuentra en casi 9%. En Estados Unidos, donde la recesión comenzó mucho antes, la tasa de desempleo se duplicó al 10%. En algunos lugares, años de avances en la reducción de la pobreza han sido destruidos, debido a que los pobres fueron golpeados por doble vía: economías débiles y precios de los alimentos que siguen altos. Pero, gracias a la resistencia de economías grandes y muy pobladas como China, India e Indonesia, al mundo emergente no le fue peor en este desplome que en la recesión de 1991.

ACCIÓN. El resultado no fue inevitable, sino la consecuencia de la más grande, amplia y rápida respuesta de los gobiernos en la historia. Los bancos que zozobraban fueron envueltos por una caparazón de billones de dólares de fondos públicos. Los Bancos Centrales recortaron las tasas de interés. Gobiernos alrededor del mundo abrazaron los estímulos fiscales con gusto.

Este activismo extraordinario del sector público ayudó a cortar el pánico, fortalecer al sistema financiero y contrarrestar el desplome de la demanda privada.

Hasta allí las buenas noticias. Las malas noticias son que la estabilidad actual muestra una fragilidad preocupante, debido a que la demanda global todavía depende del apoyo gubernativo y porque la actitud desprendida del sector público ha cubierto viejos problemas mientras ha creado nuevas fuentes volátiles.

Los precios de los inmuebles siguen en descenso en más lugares que en los que aumentan.

En el caso de las economías emergentes, surge el fantasma de las burbujas de activos y otras distorsiones a medida que los gobiernos optan por mantener las condiciones financieras demasiado laxas durante demasiado tiempo, o se ven obligados a hacerlo.

La demanda continuará débil

Las señales aparentes de éxito, como es el hecho de que los grandes bancos de Estados Unidos devuelvan el capital público antes de lo pensado hacen fácil olvidar que la recuperación todavía depende del apoyo de los gobiernos. Si se eliminan los efectos temporarios de la recomposición de stocks de las empresas, gran parte del rebote de la demanda global responde a la billetera pública, desde el empuje inversor inducido por el gobierno en China hasta el gasto fomentado por el plan de estímulo en Estados Unidos. Eso impulsa la recuperación en las grandes economías emergentes, mientras aplaza una recaída en la recesión en gran parte del mundo rico.

Esta divergencia persistirá. La demanda en el mundo rico continuará débil, especialmente en los países que tienen sobreendeudamiento de las familias y sistemas bancarios quebrados. A medida que sigue creciendo la carga de la deuda publica, los gobiernos del mundo rico enfrentan crecientes dificultades para pedir prestado.

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