EDUARDO BARRENECHE
La presunción de que hay decenas de armas, celdas interconectadas, sumado al conocido hacinamiento, elevó en estos días la tensión dentro del Comcar. Es tal el grado de violencia en algunos módulos que ningún preso se siente seguro.
En uno los encuentros con las autoridades penitenciarias, un interno trasmitió a la Policía que, dentro del Comcar, había decenas de armas de fuego escondidas.
Según reclusos, la convivencia ha llegado a un extremo tal de violencia que muchos presos, que antes no colaboraban con la Policía, ahora empezaron a suministrar la información que manejaban porque nadie se siente seguro en el Módulo 4.
Los presos más antiguos consideran que, en este momento, hasta la visita corre riesgo de vida en ese edificio. El incidente del domingo pasado que terminó con un preso muerto y tres heridos por disparos de armas de fuego, se produjo en un día de visitas y en un espacio reservado para familiares de encarcelados.
A partir de ese momento, la guardia y el departamento de investigación penitenciaria (Dipen) profundizaron las búsquedas armas en el Comcar. El jueves 10, la Policía encontró, durante una requisa, una granada y una pistola Beretta con cinco proyectiles en el Módulo 3 del Complejo Carcelario. El martes 9, la guardia incautó dos revólveres calibres 32 y 357. A pesar de que se esperan las pericias del armamento decomisado, se sabe que el arma homicida aún no fue hallada, ya que se trataría de un calibre 22, según fuentes de la investigación.
Fuentes policiales indicaron a El País que el precio de las armas dentro de los establecimientos es muy bajo. Un revólver, agregaron, cuesta entre $ 1.000 y $ 1.500 en el Penal de Libertad. En el Comcar, señalaron, un preso del Módulo 3 ofrecía un viejo revólver a $ 800 y como nadie lo adquiría, lo liquidaba por $ 500.
El comisionado parlamentario Álvaro Garcé dijo a El País que, desde afuera, los módulos se observan como estructuras sanas. "Sin embargo, por adentro las celdas están boqueteadas y se puede pasar de una a otra; los baños están colapsados y las cañerías también y el sistema eléctrico es muy provisorio", señaló.
Fuentes de la guardia indicaron que la interconexión genera inseguridad, ya que los presos pueden solicitar que se le abra la puerta y el policía desarmado se enfrenta con 20 reclusos pertenecientes a dos celdas contiguas.
MÓDULO 4. "Las próximas horas (sábado y domingo) van a ser muy importantes para reencauzar la normalidad en el Comcar", dijo Garcé.Lo que ocurra en los próximos dos días determinará co-mo será la convivencia interna en el penal hasta fin de año, un período especialmente crítico para los reclusos. Es decir, si el conflicto redundará en un enfrentamiento a muerte entre las tres bandas de presos que conviven en el Módulo 4.
Delegados de los presos informaron que la Dirección de Cárceles levantó ayer la restricción de circulación dentro del módulo por razones de seguridad tras el incidente del domingo 6. La visita, que también fue suspendida por ese hecho, será reanudada este fin de semana.
Garcé, los reclusos y las propias autoridades carcelarias consideraron que las medidas de seguridad fueron justificadas. "Estamos todos de acuerdo en que era extremadamente riesgoso mantener abierto el Módulo 4 después de los hechos del domingo pasado", dijo el comisionado parlamentario.
Los enfrentamientos en el Módulo 4 tienen una sencilla explicación: se trata de enfrentamientos que surgieron en el barrio y se dirimen en la cárcel o viceversa.
Como la Policía y la Justicia ordinaria no eson vistas como un elemento positivo o están fuera de los códigos carcelarios, la mayoría de la presos rige su conducta por la Ley de Talión (diente por diente y ojo por ojo). Es decir, si un recluso informa a la Policía de un problema que mantiene con otros internos, se transforma en un "bagayo" (informante) y luego requerirá de un cambio de módulo y protección especial.
Según Garcé, a partir del incidente del domingo, "la cuenta no se iba a cerrar ahí. Iba a haber otros enfrentamientos. Los agredidos del domingo iban a ser los agresores del próximo hecho".
Miedos e indefensión de guardias cárceles
Los guardias cárceles del Comcar temen por su seguridad dado el elevado hacinamiento de ese penal.
Consideran que los módulos ubicados debajo del Portón 22 (2, 3, 4 y 5) alojan entre 500 y 600 internos cuando los plazas son de 250 cada uno. También advierten que la tensión provocada por la superpoblación y la escasez de guardias -cuatro durante el turno nocturno y desarmados- transforman al Comcar en un verdadero polvorín que puede estallar en cualquier momento.
Los guardias del Módulo 5, por ejemplo, cuentan con el apoyo de efectivos armados del Portón 22. Este puesto está ubicado a unos 50 metros de dicho edificio.
Según los policías consultados por El País, estos efectivos -que se reforzaron por la llegada de las fiestas navideñas- no podrían reaccionar a tiempo si los reclusos deciden tomar de rehén a los guardias del Módulo 5.
"Nego" y "Chopito" en Libertad
Son pocos los reclusos muertos por armas de fuego. En enero del 2001, ocurrió uno de los primeros incidentes de este tipo. Fue en el Penal de Libertad. El recluso Cándido Ruiz Díaz, alias "Nego", fue ultimado de un tiro de revólver. El autor fue Edgar "Chopito" Sarandú, quien pena ese asesinato en una cárcel del interior. El incidente fue uno de los coletazos de un duro motín en el Penal de Libertad de 1999. "Nego" era uno de los líderes de una de las bandas y "Chopito" integraba otro grupo rival.