SANTIAGO DE CHILE | AFP Y ANSA
Un juez sometió a proceso a seis personas por el asesinato del ex presidente Eduardo Frei Montalva ocurrido en enero de 1982, en lo que constituyó el primer magnicidio de un mandatario en la historia chilena.
Eduardo Frei, presidente chileno entre 1964 y 1970, murió a los 71 años envenenado "por la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales y por la aplicación de un producto farmacológico no autorizado", según informó el juez Alejandro Madrid, que inició el proceso de seis personas por esta causa.
Eduardo Frei -padre de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, candidato a la presidencia en los comicios que se celebrarán el 13 de diciembre- se había convertido en un serio opositor a la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) y fue envenenado en enero de 1982.
El inicio del proceso corrobora las afirmaciones de la familia Frei, que desde 2001 sostiene que la muerte de Frei Montalva fue provocada por agentes vinculados a los servicios de inteligencia de la dictadura del general Pinochet.
Las personas sometidas a proceso por el juez Madrid son los médicos Patricio Silva Garín y Pedro Valdivia, el chofer del mandatario, Luis Becerra y un empleado civil del ejército, Raúl Lillo. Los otros dos médicos son los patólogos que participaron en la autopsia no autorizada por la familia, Helmar Rosenberg y Sergio González, como encubridores del homicidio calificado.
Becerra confesó durante una entrevista por televisión que fue pagado por los servicios secretos de la pasada dictadura del general Augusto Pinochet para mantenerlos informados de la rutina del ex mandatario.
Informes de dos académicas del Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Chile concluyeron la presencia de más de una toxina en los restos de Frei Montalva, gas mostaza y talio. El primero es un arma química mortal y el segundo un veneno presente en los raticidas. Ambos dañan seriamente el aparato digestivo.
La presidenta Michelle Bachelet recordó ayer que al momento de su muerte Frei Montalva "estaba denunciando las violaciones a los derechos humanos y probablemente eso motivo esta criminal acción en su contra, que finalmente le costó la vida".
"Esto demuestra que en Chile la justicia tarda, pero llega", agregó Bachelet durante una actividad en una comuna del sur de Santiago.
Anticipándose a los prejuicios de que el procesamiento pueda estar planeado como parte de una estrategia electoral, el presidente de la Corte de Apelaciones, Jorge Dahm, defendió la independencia judicial ante posibles "malas interpretaciones" y aseveró que "los tribunales no tienen hora, día, ni lugar para trabajar".