El Tratado de Lisboa de la UE, tras un largo y dificultoso proceso de ratificación, entró en vigor ayer, por lo que el primer presidente del bloque, el belga Herman Van Rompuy, y su "ministra" de Relaciones Exteriores, la británica Catherine Ashton, asumieron sus funciones.
El texto, llamado a mejorar el funcionamiento y la visibilidad de la Unión Europea (UE), ofrecerá "los instrumentos necesarios para hacer frente a los desafíos futuros y responder a las demandas de los ciudadanos", dijo en comunicado el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
La principal innovación es la creación de un puesto de presidente permanente del Consejo Europeo, órgano en el que se reúnen los jefes de Estado y de gobierno, confiado a Herman Van Rompuy por un mandato de dos años y medio renovable.
Ashton se convirtió por su parte en Alta Representante de Relaciones Exteriores, reemplazando al español Javier Solana, quien dejó su cargo después de diez años al frente de la diplomacia europea. La británica dispondrá de prerrogativas reforzadas respecto a Solana y de un servicio diplomático de miles de funcionarios.
Pero ambas figuras todavía tienen todo por demostrar. La elección del casi desconocido Van Rompuy decepcionó a los partidarios de un responsable suficientemente carismático para medirse a EE.UU. o China, mientras que Ashton ha sido criticada por su inexperiencia y el euroescepticismo del país del que es originaria.
Heredero del proyecto de Constitución Europea que nunca vio la luz, el Tratado constituye la última tentativa para reformar el funcionamiento de la UE haciéndola más efectiva y más ágil.
El texto, principalmente, facilitará la toma de decisiones en el seno de la UE, integrada por 27 países, y reforzará los poderes del Parlamento Europeo. A diferencia del tratado de Roma de 1957, que creó el "Mercado Común", o del de Maastricht de 1992, que instauró la moneda única, el de Lisboa es más modesto con respecto a la construcción europea, pero refuerza la visibilidad exterior del bloque.
URUGUAY. En Montevideo la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa fue celebrada con un acto en el que quedó establecido que la representación uruguaya pasó de ser una Delegación de la Comisión Europea a convertirse en una Delegación de la Unión Europea. Dicha ceremonia estuvo presidida por el Jefe de Delegación de UE en Uruguay y Paraguay, embajador Geoffrey Barrett. AFP