SEBASTIÁN AUYANET
Esto no es una vuelta, pero casi. En 2007, Robbie Williams sacó Rudebox, un disco de electrónica y hip hop que le adjudicó la ridícula condición de suicidio artístico.
Reality..., en cambio, es un disco hecho con oficio y digno de ser bienvenido. Aquí vuelve a haber canciones candidatas a radio. Hay baladas poco sofisticadas pero igual de melosas que los himnos del triunfal The ego has landed y, a veces, sintetizadores que hacen bailar como en Bodies, Starstruck y Last days of disco, tres goles del inglés.
Se sabe que en tiempo de descargas piratas, la motivación por hacer discos inolvidables es cada vez menor. Y es claro que Reality... viene muy atrás de The ego... Pero al menos, Williams sigue teniendo la voz y la arrogancia para seguir jugando a llenar estadios como U2. Y pocos se pueden jactar de tanto.