Política y libertad

Hay quienes creen en el sentido profundo de la política, así como existen los que ven a la política como un fin, que no es lo mismo. Estas dos visiones las aclara Hannah Arendt con estas palabras: "A la pregunta por el sentido de la política hay una respuesta tan sencilla y tan concluyente en sí misma, que se diría que otras contestaciones están totalmente demás. La réplica es: el sentido de la política es la libertad".

La definición mencionada ayuda a comprender algo esencial, y es que, al decir que la política es la libertad, Hannah Arendt establece que la libertad no es exterior a la política, y que, por lo tanto, no es un fin que la política persiga, sino que es su condición y su ámbito. Por eso, la pensadora apela a una metáfora (el desierto como enajenación del mundo) para desarrollar su pensamiento y, de esa manera, referirse al mal que, entiende, destruye al mundo, refiriéndose en consecuencia al peligro de la reducción de los seres humanos plurales a un solo hombre masa. En definitiva, éste ha sido el trasfondo de cuanto escribiera Hannah Arendt sobre las relaciones que laten en el corazón de la vida política y sus relaciones con la filosofía.

Recientemente, se ha publicado su libro "La promesa política" , obra que recopila una colección de sus ensayos y que no habían sido reunidos hasta hoy, en un solo volumen. Esta obra muestra una vez más, su compromiso con estos temas y sus fuentes son dos libros que había planificado en la década del 50, cuidadosamente, pero que luego había abandonado. Antes de proseguir, baste recordar que, nacida en 1906, en Hannover, Arendt estudió en Marburgo, Friburgo y Heidelberg, donde se graduó en filosofía. Cuando los nazis ocuparon el poder emigró a París, en 1933. Más tarde se instaló en Estados Unidos, donde dirigió la Conferencia sobre relaciones judías. Fue catedrática en las universidades de Chicago, Columbia, Princeton y Berkeley. Fallecida en 1975, dejó una serie de libros clásicos como "Orígenes del totalitarismo" y "Hombres en tiempo de oscuridad", con sus profundas observaciones sobre el mundo moderno. Por ellos, hoy la obra Hannah Arendt es, sin duda, esencial en el conocimiento de la filosofía política.

Señala en las líneas prologales Jerome Kohn que, tras el colapso del comunismo en la Unión Soviética y la disolución de su imperio hace veinte años, ha cambiado el valor de los escritos de Hanna Arendt y, en este sentido, considera que requieren hoy una mayor atención que en el momento en que fueron concebidos. Así, las páginas de "La promesa de la política" resultan esclarecedoras en cuanto tienen relación con la pluralidad de los seres humanos por vivir juntos y compartir la tierra bajo una libertad garantizada.

Y bien, volviendo a este libro singular, el pensamiento altamente original de Hannah Arendt pasea al lector por un vasto recorrido, desde los tiempos en que Sócrates fuera condenado a muerte por sus compatriotas, los filósofos que siguieron a Platón, incluyendo la experiencia griega pre filosófica del comienzo, la experiencia romana de la fundación y naturalmente, la experiencia cristiana del perdón. Lo que resulta crucial para Arendt, sostiene Khon, es que el sentido específico de un suceso que tuvo lugar en el pasado, permanece potencialmente vivo en la imaginación reproductiva. Y agrega: "Compartir experiencias indirectas de este modo, puede ser la manera más eficaz de reconciliarse con la presencia del pasado en el mundo y de prevenir nuestro extrañamiento con respecto de la realidad histórica".

Toda fuerza destructiva es antipolítica, afirma Hannah Arendt. Lo es porque no sólo destruye nuestras vidas, sino el mundo que hay entre ellas y que las hace humanas. En tal sentido, comenta: "Solamente en la libertad de nuestro hablar los unos con los otros emerge el mundo, como eso sobre lo cual hablamos, en su objetividad y visibilidad desde todos los ángulos". Y hace más claro aún su pensamiento, cuando agrega que: "Vivir en un mundo real y hablar los unos con los otros sobre él, son básicamente una misma cosa". Al igual que Sócrates, quien tras dos milenios y medio, todavía hace a aquéllos que le prestan atención, humanamente más receptivos al mundo que tienen por delante, Hannah Arendt, en estos escritos se propone sin duda, acrecentar la consciencia política de quienes estén atentos a ella, haciendo de ellos mejores ciudadanos.

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