Unas 300 familias uruguayas integran el proyecto "Vivienda Urbana Productiva" de iniciativa de la Asociación Uruguaya de Hidroponia (Asudhi). Dicho programa, que lleva ya varios años en ejecución, consistió en enseñar a integrantes de esas familias a producir huertas en sus domicilios utilizando la técnica de hidroponia, cuyos productos consumen y comercializan. Una evaluación a cargo del experto argentino José María Alucino, dio como resultado que esas familias, que pertenecen a un sector socioeconómico bajo, lograron mejorar la calidad de su dieta consumiendo un 380% más de verduras y frutas, así como aumentar sus ingresos a través de la venta de sus productos.
Cuatro años atrás, Juan Pablo, de 30 años, comenzó a cultivar hortalizas en el patio de su casa. Fue en el tiempo en que Martín Caldeyro, presidente de la Asociación Uruguaya de Hidroponia (Asudhi), golpeaba las puertas de las modestas viviendas del barrio Acosta y Lara para enseñar una técnica de cultivo que mejoraría la dieta de las familias y que en el futuro podría generarles un ingreso extra. Juan Pablo aceptó el desafío. Ahora espera con ansias su primera cosecha de frutillas mientras comenta, "vamos a ver cómo me va".
Caldeyro trabaja en el programa "Vivienda Urbana Productiva" que nació con la crisis de 2002, cuando empezaron a conocerse casos de niños con desnutrición. "Ese fue el disparador", señala. En aquel momento la asociación de hidroponia estaba trabajando con FAO en Ecuador, instrumentando un proyecto de hidroponia social con el que logró alimentar con verduras hidropónicas a 2600 familias. Al cabo de tres años, el programa que trajo se adaptó a Uruguay con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), FAO y el Ministerio de Salud Pública.
"Se generó un modelo que el Fomin apoyó como experiencia piloto para Uruguay y para América Latina, y se capacitó a unas 300 familias para hacer huertas de autoconsumo y comerciales", explica Caldeyro. "Pero era necesario evaluar esta experiencia piloto para generar información técnica y poder expandirla, para apadrinar el modelo y ajustarlo", agrega.
José María Alucino, director del centro de estudios del sistema agroalimentario de la Universidad Pública de Lomas de Zamora, Argentina, fue quien estuvo a cargo de la evaluación que presentó días atrás en Montevideo.
Según explicó el experto a El País, "primero, tratamos de establecer los parámetros ya medidos para Montevideo y nos encontramos con una alimentación que está excedida en grasas y proteínas -típica de una comida rioplatense- pero con un faltante en la proporcionalidad de frutas y hortalizas, no cumpliendo con lo que establece la OMS que dice que deberíamos comer 400 gramos de frutas y hortalizas por día".
La evaluación (con estudio anterior y posterior al desarrollo del proyecto) arrojó que con el desarrollo del programa "Vivienda Urbana Productiva" aumentó el consumo de verduras en las familias en un 380%, pasando de 145 a 550 gramos por persona adulta. "Cuando medimos la riqueza de los platos, al final de la evaluación, encontramos que se triplicó la cantidad de especies utilizadas en la cocina, balanceando la dieta al incorporar fibras y vitaminas que llevan a una mejora cuantitativa y cualitativa en la salud", dice Alucino. También se evaluaron las microempresas creadas por beneficiarios del proyecto que produjeron para autoconsumo y comercializaron el excedente. La conclusión fue que si la comercialización no es el único ingreso de la familia, y si se mantiene en el tiempo, les permitiría saltar a un nivel socioeconómico superior.
Juan Pablo cuenta que comenzó a producir para autoconsumo y que ahora vende el excedente a clientes de Carrasco, entre ellos los colegios Stella Maris y British. Ahora sueña con tener una chacra "chica no- más" donde hacer invernáculos y triplicar la producción para poder ayudar más en su casa.
Cultivar hidroponia
Las huertas hidropónicas familiares son una forma sencilla, limpia, natural y muy eficiente para producir hortalizas en agua (sin utilizar el suelo).
Es la forma de cultivo más eficiente en el uso del agua.
Permite aprovechar los pequeños espacios urbanos sin uso, como patios, azoteas, balcones, paredes, para huertas de autoconsumo, siempre y cuando reciban sol directo.
Se cosechan hortalizas de alto valor nutritivo, sin contaminación, debido a que los cultivos se riegan con agua potable y se cultiva con Manejo Integrado de Plagas (MIP).
La técnica de la hidroponia se ha constituido en idónea para producir verduras en las ciudades a nivel familiar.
Da la posibilidad de mantener el cultivo aislado del suelo, muchas veces contaminado por los pozos negros, metales pesados, plomo, etc.
La técnica hidropónica y el agua potable se juntan y permiten sacar alimentos de muy buena calidad.