El tío Hugo y el agua

REBAR

En Venezuela sobra el petróleo, pero existen serias carencias. Al "Tío Hugo" le falta luz, nada menos que a él que se autodeclaró "el iluminado"... y también le escasea el agua para mantener a su gobierno sin una sola mancha, inmaculado.

El salvador de América confía en que, desde el fondo de la historia, don Simón le envíe como mínimo una vela para continuar por su bolivariana senda: en cuanto al líquido elemento y su aguda crisis, él seguirá noche y día bombardeando a las nubes sobre el embalse de Guri, para descuartizarlas y convertirlas en milagrosas lluvias permanentes por un tiempito.

El doble problema se ha acentuado para los sufridos venezolanos que deban utilizar el baño: no quieren confesarlo, por temor a que se les acuse por el padre de la nación de peligrosos yanquistas, pero la verdad es que son fanáticos imitadores de Gene Kelly y se sienten felices cantando bajo el duchero: según Chávez, se sacan el gusto haciéndolo a media hora por baño, y los rezonga por tal exceso; les asegura que, con tres minutos basta para que el jabón se deslice de la cabeza a los pies pasando por zonas intermedias y dejando espumosas estelas, tras lo cual el cuerpo quedará tan limpio como el alma de los compatriotas que le siguen a capa y espada (más a espada que a capa). En recomendaciones sabias -como todas las suyas- aconseja a sus compadres que si tienen que levantarse a las 3 de la madrugada empujados por determinadas urgencias, no enciendan la luz eléctrica: agarren una linterna para ir al baño... y cuando tengan que soltarla a fin de tomar posiciones de combate y proceder en consecuencia, traten de no errar el disparo final.

Por el momento, el Tío Hugo ha postergado la puesta en práctica de uno de los puntos culminantes de su programa de gobierno, consistente en la instalación de minibibliotecas en los baños, a modo de extensión de una obra cultural cuya dimensión histórica sabrá otorgar las futuras edades del Hombre... para ampliar y consolidar la difusión del comunismo sanitario mediante manuales de lectura rápida, que el ocupante de tales ambientes podrá digerir con orificio de salida.

Como el buen ejemplo empieza por casa, el mandatario ha ordenado desde su despacho en el Palacio de Miraflores, retirar el agua de los decorativos floreros para reducir el consumo: y, asimismo, dispuso la suspensión del 20% de la iluminación en edificios públicos, ya que con las luces de su talento alcanza y sobra.

Todo eso, lo ha dicho y repetido en su espacio de radio y televisión semanal "Aló Presidente", hecho a lo presidente. En las últimas audiciones, introdujo una pequeña variante temática: exhortó al ejército y al pueblo, a prepararse para la guerra contra las potencias o paisitos que intenten violar la soberanía de la patria bolivariana; un baño de sangre para el que no regirían medidas restrictivas.

Digamos, evocando la letra de aquella hermosa canción de Irving Berlin, casualmente sugerida en el odiado imperio: "Dios salve a América, tierra de paz".

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