Constituyente

Sobre el fin de la campaña electoral, Rodolfo Nin Novoa acaba de resucitar la idea de convocar a una Asamblea Constituyente. Esta propuesta, incluida en el programa del Frente Amplio votado en diciembre último, había quedado en estado latente después que José Mujica anunció que la usaría, entre otras cosas, para discutir el derecho de propiedad. Aconsejado por sus asesores en vista de la polvareda que el asunto levantó, Mujica sacó este tema de la agenda. Ahora, sorpresivamente, el vicepresidente de la República la replantea y confirma que el afán reformista sigue vivo en la izquierda.

De esta manera, si el Frente Amplio llegara al gobierno, el año próximo convocaría a la elección de los 260 constituyentes que conformarán la asamblea. Una elección nacional, que se añadirá al actual ciclo comicial y cuyo fruto será la creación de un cuerpo capaz de darle al país un basamento de normas distintas de las actuales. Las experiencias de otras naciones de la región -la Venezuela de Hugo Chávez y la Bolivia de Evo Morales, por ejemplo- muestran la complejidad y los riesgos de recorrer esa senda. Decae la acción del Parlamento y el poder se concentra en una constituyente abierta a iniciativas de todo pelo y señal con la consiguiente agitación de la opinión pública.

Ahora el vicepresidente Nin Novoa relanza esta idea para cambiar la Carta y lograr, entre otras reformas posibles, la abolición del balotaje cuando un partido alcance la mayoría parlamentaria. El senador comunista Eduardo Lorier se asocia a esa propuesta y le agrega otra sugerencia: la consagración del voto epistolar en la nueva Constitución(a pesar de que el electorado acaba de rechazarlo en un plebiscito). Al igual que Nin, Lorier se siente impulsado a modificar el sistema electoral, al que considera un "disparate uruguayo" dada la excesiva extensión de las campañas.

Lo curioso de ambas posiciones es que, inspiradas en la necesidad de acortar la duración de las campañas, promueven otra elección a realizarse después de las municipales de mayo de 2010, para elegir a los constituyentes. Otra elección y una Constituyente cuyos objetivos siguen sin aclararse.

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