Mientras los avicultores responsabilizan a los carniceros por el aumento del precio del pollo al público, en las carnicerías se asegura que es para cubrir las mermas en el peso del producto por causa del agua inyectada y del hielo en las bolsas y recuerdan que con la importación el pollo estaría más barato.
A juicio del presidente de la Asociación Nacional de Avicultores, Jorge Ezquerra, el 15% de aumento en el precio del pollo a las carnicerías responde a la necesidad de equiparar los márgenes de ganancia que tienen las carnicerías y los polleros y el traslado de esa suba al público es responsabilidad de éstas.
Según Ezquerra, los carniceros tienen una ganancia en el pollo de entre 45% y 50% mientras que la de los avicultores es de sólo 15%. "El aumento no debería tener incidencia en el precio al público porque lo puede absorber perfectamente el carnicero, que en vez de ganarle 50% le ganaría 40% y en cambio, ellos remarcan los precios", denunció Ezquerra.
Agregó que la persona que compra en avícola encuentra el pollo a $ 49 o $ 50 el kilo, mientras que en una carnicería está entre $ 60 y $ 65.
Ezquerra considera que "no puede ser que el productor, que es quien produce el pollo, lo cría, paga los precios internacionales de maíz y sufre las consecuencias de la sequía, le gane un 15% mientras los carniceros ganan 50%; eso es un disparate".
El presidente de los avicultores consideró que la suba de los precios está siendo utilizado políticamente y que está sobredimensionado.
El directivo de la Unión de Vendedores de Carne, Heber Falero, explicó que hay carnicerías que marcan 15%, otras 20% y otras 40%. "El pollo viene en fundas de 20 kilos con hielo y con agua. Si no se vende el mismo día, al otro merma 15% por lo que si se marca con un margen muy chico se pierde plata", aseguró Falero. Además, argumentó que se le inyecta agua en la faena pero al otro día la pierde. A esto se suma, a juicio del dirigente, que a veces estas bolsas, en las que entran siete u ocho pollos, vienen con más menudos de los que le corresponde. "Santos no hay en ninguno de los dos sectores", admitió Falero. "Si hay ineficiencia en la crianza, dejando entrar el pollo brasileño estaría más barato", agregó.