Horacio Scheck

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Hay recursos sencillos y de bajo costo para lograr éxito en programas televisivos: la chabacanería, el humor del porrazo y el sexismo, por ejemplo. Vemos ejemplos todos los días en la televisión de cualquier país. Pero también se puede respetar a la audiencia y tener la convicción de que los uruguayos nos merecemos algo mejor en cualquier área, incluyendo al entretenimiento.

Horacio Scheck condujo a Teledoce por esa senda; no es una coincidencia que una o dos generaciones hayamos disfrutado programas de reflexión colectiva como "Agenda Confidencial", informativos rigurosos y con toda la tecnología disponible a su disposición como "Telemundo" o programas humorísticos como "Telecataplum" desarrollado en complicidad con sus hermanos Daniel y Jorge Scheck, gestores revolucionarios del humor culto rioplatense.

La audiencia considerada como familia y la televisión como un crisol que enriquece lazos filiales, le inspiró programas como "El Show del Mediodía", "Los viajes del Doce", "Gran Lunes", "Sábados de Cine" y muchos otros. Nada de lo que ocurría en Teledoce era ajeno a su control de calidad y nadie que propusiera un buen proyecto se iba con las manos vacías; no era su propósito descollar sino todo lo contrario. Aunque de las ideas originales quedara muy poco, Horacio cedía el protagonismo hasta tal punto que fue tras su tan lamentada desaparición que tantos éxitos le fueron reconocidos.

Rechazaba al halago tanto como repudiaba la mediocridad; su sonrisa, elocuente señal de aprobación, podía transformarse en severo rictus, señal inequívoca de que la conversación debía cambiar de rumbo o que el proyecto había sido rechazado. Con esa elocuencia gestual recorría el canal y se pronunciaba ante quienes procuraban su consejo, que eran muchos.

Era un "empresario moderno en el modernísimo mundo de la comunicación, demócrata sin retórica ni claudicaciones, mentalidad acerada en el razonamiento, espíritu humano superior que gustó siempre de trabajar en silencio y ayudar sin pedir", dijo Julio M. Sanguinetti al recordar su personalidad.

Otros como Jorge Batlle, recordaron sus años adolescentes en el Liceo Bauzá, fecundos en amistades que lo recordaron en aquél entonces con los mismos valores que lo caracterizaron hasta el final de sus días. Idéntico fue el recuerdo de sus compañeros de universidad, donde cursó ingeniería y recibió su título con honores. Era un hombre de amistades profundas, privilegiadas en el talento y en la solidez de principios.

Administró al canal "A la manera de Teledoce", recordaba Sergio Patalagoity a cinco años de su fallecimiento. Si bien su responsabilidad era la de Gerente General, su mirada, dinámica y temperamento marcaron todas las áreas de actividad. Editores, escenógrafos, productores, técnicos, iluminadores y diseñadores recibían recomendaciones que denotaban la profundidad de su conocimiento en todas las disciplinas.

Fueron cuarenta años durante los cuales la impronta de Horacio Scheck "El Ingeniero", penetró en nuestros hogares y dejó su huella de rigor, cultura y respeto por una comunidad que extraña su ausencia. Nada menos.

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